Juegos sin espectadores, una opción para juegos de Tokio

y que se detectaron más casos de la variante delta contagiosa. Los organizadores anunciaron que revisarán la decisión sobre los espectadores después del 11 de julio, cuando finaliza el cuasi-estad...

y que se detectaron más casos de la variante delta contagiosa. Los organizadores anunciaron que revisarán la decisión sobre los espectadores después del 11 de julio, cuando finaliza el cuasi-estado de emergencia.

La ministra de Juegos Olímpicos, Tamayo Marukawa, ofreció otra llamada de atención el viernes al confirmar que un miembro del equipo de Uganda que dio positivo para el coronavirus al ingresar a Japón padecía la variante delta.

Más tarde, un segundo ugandés también dio positivo en la variante delta, dijo Hirofumi Yoshimura, el gobernador de Osaka.

Pese a que se realizan pruebas de manera exhaustiva antes de viajar y al arribar a Japón, se espera que se registren casos similares durante la llegada a Tokio de los cerca de 11.000 deportistas olímpicos y 4.400 paralímpicos, junto con decenas de miles de personas entre cuerpo técnico, entrenadores, jueces y funcionarios del COI y de las federaciones nacionales.

El primer integrante de la delegación de Uganda, un entrenador de acuerdo con los reportes, dio positivo el sábado pasado en el aeropuerto de Narita, cerca de Tokio, y puesto en cuarentena. Pero las autoridades japonesas permitieron que el resto del equipo de nueve personas viajara más de 500 kilómetros (300 millas) en un autobús alquilado rumbo a su campamento de entrenamientos en Izumisano, en la prefectura de Osaka, en el oeste del país.

Todos ellos traían certificados que mostraban sus resultados negativos de pruebas, afirmó el alcalde de Izumisano, Hiroyasu Chiyomatsu. Nunca imaginamos que podrían estar contagiados.

Todos los integrantes del equipo se encuentran ahora en cuarentena en un hotel de la localidad.

El comité organizador de los Juegos Olímpicos está muy interesado en saber más sobre este ejemplo (de Uganda), aseveró Hashimoto. Prestaremos mucha atención a fin de obtener la mayor información posible de esta experiencia.

El jefe de la Agencia de la Casa Imperial dijo el jueves que el emperador Naruhito está extremadamente preocupado por los riesgos a la salud provocados por los juegos. Fue una decisión inusual para una figura ceremonial que se mantiene apartado de la política.

No tenía obligación de hablar sobre los Juegos Olímpicos y el hecho de que lo hiciera es más significativo aún que sus palabras.

Se le preguntó a Hashimoto al menos tres veces sobre las declaraciones del emperador, pero dio respuestas vagas sin mencionar su nombre.

Debemos eliminar la ansiedad y las preocupaciones de todo el pueblo japonés, dijo. Debemos garantizar un desarrollo seguro de los juegos. Debemos esforzarnos en eso.

El Comité Olímpico Internacional sigue adelante con los Juegos en parte porque casi el 75% de sus ingresos proviene de los derechos de transmisión, los cuales, según las estimaciones, serían en esta ocasión de entre 3.000 y 4.000 millones de dólares.

El costo oficial de los juegos es de 15.400 millones de dólares, aunque varias auditorías del gobierno señalan que la cifra es mucho más alta. Todo menos 6.700 millones proviene de dinero público. El COI aporta unos 1.500 millones.

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Los periodistas de The Associated Press Kantaro Komiya y Mari Yamaguchi contribuyeron a este despacho.