Bolivia adelanta vacación escolar por alza de casos de COVID

El gobierno de Bolivia adelantó un mes las vacaciones escolares a partir del martes, un mes antes de lo previsto, ante una escalada de casos de COVID-19.

El gobierno de Bolivia adelantó un mes las vacaciones escolares a partir del martes, un mes antes de lo previsto, ante una escalada de casos de COVID-19.

El receso durará dos semanas desde el 1 de junio y podrá prolongarse si se mantiene el pico elevado de contagios, dijo el martes el ministro de Educación, Adrián Quelca. Su despacho anticipó que el descanso permitirá vacunar a más de 120.000 maestros.

Habitualmente las vacaciones comenzaban en julio en coincidencia con las temperaturas más bajas del invierno.

Desde el año pasado la educación se desarrolla de forma virtual en gran parte del país. Sólo en zonas rurales y en escuelas con pocos alumnos de las zonas periurbanas se permiten las clases presenciales día por medio.

Hasta el martes Bolivia ha registrado 371.279 contagios y 14.524 decesos, según el Centro de Ciencia e Ingeniería en Sistemas de la Universidad Johns Hopkins.

Los vacunados con la primera dosis suman 1,3 millones y sólo 350.000 han sido completamente inoculados, es decir, 4,6% del objetivo del gobierno de 7,5 millones de personas, según el Ministerio de Salud.

En medio de una escasez mundial, el gobierno importó hasta ahora más de 2,5 millones de vacunas de un total de 15 millones de dosis contratadas.

El ministro de Salud, Jeyson Auza, atribuyó la escalada de contagios a la circulación de nuevas variantes y al relajamiento de las medidas de bioseguridad, lo que ha puesto al límite la capacidad hospitalaria en las principales ciudades del país.

Desde la semana pasada ciudadanos hacen largas filas e incluso duermen en la calle para abastecerse de oxígeno medicinal cuya demanda se incrementó más del 300%, según el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva.

Santa Cruz, en el oriente, y Cochabamba, en el centro del país, son las ciudades más castigadas. Autoridades de ambas urbes han impuesto una cuarentena los fines de semana y restringen la circulación de personas desde las 20 horas.