Montar el Abierto de Australia, una tarea implacable

todo cambió.

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El cambio fue un confinamiento estricto de cinco días que comenzó el sábado y que impuso el gobierno de Victoria. Intentan aplastar un brote de COVID-19 que fue vinculado al sistema de cuarentena en los hoteles de Melbourne.

El personal de Tiley tenía un plan de contingencia listo en caso de confinamiento y saltaron a la acción.

Mañana el gobierno podría decir que tenemos 10 nuevos casos y queremos que cierres el lugar, admitió en una entrevista del fin de semana. Tenemos un plan para eso, pero no es lo que esperamos.

A pesar del alto costo y los retos, cancelar el Abierto de Australia sólo fue considerado brevemente este año y rápidamente lo descartaron, dijo Tiley.

Financieramente los sacrificios de este año obligarán a una contracción del torneo en los años venideros.

Vamos a empezar de cero, aseguró Tiley, exjugador, exentrenador y ejecutivo deportivo en Sudáfrica, Estados Unidos y Australia.

Pero agregó que esto obligó a que su equipo encontrara formas creativas de diversificar los ingresos.

Las estrictas restricciones en Australia derivaron en quejas de varios jugadores, las cuales, según Tiley, se tornaron agresivos en ciertos momentos.

Los reclamos fueron mayores por parte de los 72 jugadores que debieron cumplir una rigorosa cuarentena de 14 días luego que pasajeros en sus vueltos fletado a Australia dieron positivo en COVID-19. Al no poder salir de sus habitaciones de hotel durante dos semanas, algunos tenistas se quejaron que no estaban en condiciones físicas optas para disputar un Slam.

El número uno mundial Novak Djokovic envió a Tiley una carta sugiriéndole medidas para aflojar las restricciones de los jugadores, como permitirles alojarse en casa con canchas de tenis privadas. El astro serbio dijo después que sus intenciones fueron mal interpretadas como egoísta, difíciles y malagradecidas.

Tiley dijo que debió responder a más de 60 llamadas de teléfono con los jugadores durante esas dos semanas de cuarentena, pasando 4 horas y media escuchando sus inquietudes.

La gente que más se quejó irónicamente siguen en el Abierto de Australia y sus quejas eran que no tuvieron tiempo suficiente para prepararse", dijo sin mencionar nombres.

Las quejas le dolieron dado que el torneo, a su juicio, hizo lo mejor posible en medio de las circunstancias.

Ofrecimos 86 millones de dólares australianos (66,7 millones de dólares) en premios. La bolsa de premios es la misma en medio de una pandemia cuando todo el mundo ha aceptado recortes", dijo. Pagamos los vuelos fletados, cubrimos todos sus costos.

Enfatizó que las quejas han sido de un puñado de jugadores, y que la mayoría ha expresado su apoyo.

Grigor Dimitrov lo resumió tres derrotar a Dominic Thiem el domingo.

Tenemos que agradecer poder jugar en un torneo en plena pandemia, y ahacerlo en un momento tan delicado como este", dijo. Me parece asombroso.