Woods y DeChambeau llaman la atención en el Memorial

acerca de que está cambiando la forma en que se juega el golf.

acerca de que está cambiando la forma en que se juega el golf.

Incluso el anfitrión del torneo siente curiosidad.

El swing de Bryson no es fluido, dijo Jack Nicklaus. "Es bastante firme cuando va hacia atrás y también cuando va adelante, con mucha rotación del cuerpo. Es un tanto diferente al de los otros chicos. ¿Pueden creer el poder que está consiguiendo con eso? Quiero decir, es increíble.

Yo, por ejemplo, quiero verlo jugar un poco, añadió el legendario golfista retirado. Me gustaría ver qué hace, cómo lo hace, porque es evidente que está haciendo algo muy bien. La pelota viaja mucho, y él está jugando bien con eso.

DeChambeau enfrentará a muchos rivales fuertes en el Memorial ”nueve de los 10 mejores del mundo y 43 de los 50 más destacados. Llega a la cita dos semanas después de llevarse el triunfo en el Detroit Golf Club con su driver.

Ha terminado siete veces seguidas entre los 10 mejores de distintos torneos desde marzo, antes de que la pandemia de COVID-19 frenara la campaña. A partir de la reanudación, el californiano ha realizado 29 tiros de salida de 350 yardas o más.

Woods tiene 44 años y mucho por ofrecer.

Hubo un par de hoyos en los que él envió la pelota a 320 o 325 yardas, dijo DeChambeau, de 26 años. Y yo me quedé pensando: ˜Es muy bueno para su edad™.

El miércoles no representó la primera jornada en la que ambos han practicado juntos. A Woods le intriga una forma diferente de jugar. Fue precisamente por ello que, una generación atrás, solía practicar temprano con Bubba Watson, no sólo para apreciar la longitud de sus tiros sino la forma que mostraba con éstos.

DeChambeau aporta un elemento de fortaleza física en su juego, tomando en cuenta la densidad del aire y la dureza del terreno.

Hace un año, los dos jugaban juntos en el Memorial, cuando DeChambeau fue sancionado por tardar demasiado en efectuar un disparo. Estaba furioso, y dijo después que la Gira de la PGA iba en la dirección equivocada. Consideró que debería tomarse en cuenta la velocidad con la que un jugador llega hacia su pelota.

El tema de conversación ha cambiado mucho. Ahora no se habla del juego lento sino de la masa muscular, de una pelota que viaja casi a 200 millas (320 kilómetros) por hora y de si ésta es la forma en que todos deberían jugar.