Metegol humano reaviva el fútbol en Argentina

pasó a la fase 5 en el marco de la cuarentena vigente en Argentina desde el 20 de marzo, que permite las actividades al aire libre con hasta diez personas.

pasó a la fase 5 en el marco de la cuarentena vigente en Argentina desde el 20 de marzo, que permite las actividades al aire libre con hasta diez personas.

En otras zonas del país con escasa circulación del virus, algunas actividades deportivas también se han habilitado poco a poco. No es el caso de Buenos Aires, foco de infección.

Latinoamérica es el foco actualmente de la pandemia y en Argentina, desde que estalló en marzo, se han reportado más de 66.000 infectados y 1.363 los muertos.

Ciuffo, un exprofesor de educación física, se mostró muy contento de haber encontrado una solución en un momento muy duro, cuando la parálisis ha agudizado la crisis económica y desmoralizado a tantos argentinos.

Volver a poner a rodar la pelota es el mejor antídoto para la depresión.

El fútbol para los argentinos es tan importante como (la infusión de) el mate, nos gusta mucho una o dos veces por semana estar con nuestros amigos... y el metegol humano además de darnos la posibilidad de trabajar viene a llenar un espacio tan importante como es el barbijo", apuntó Ciuffo. "La parte social, mental hace que nuestras defensas estén bien arriba.

El viernes pasado, las autoridades de Pergamino accedieron a habilitar este metegol humano y un día después comenzó a funcionar.

Antes de cualquier partido, los jugadores deben limpiar su calzado, manos y firmar una declaración jurada donde informan sobre su estado de salud.

En la cancha cada participante puede jugar sin barbijo.

Ciuffo explicó que, si un equipo pone a un solo defensor, este puede desplazarse sobre dos rectángulos adyacentes y situados a la misma altura para defenderse ante los delanteros, pero si el equipo es más conservador y tiene dos defensores, cada uno se queda en su espacio o rectángulo.

Ante la falta de roce y el espacio acotado, el juego es más continuo, intenso y requiere de remate con precisión.

Leonardo Vanney, que juega de arquero, no le da tanta importancia a las limitaciones que impone el juego.

Lo importante, asevera, es la gran alegría de juntarse con sus compañeros y se imagina compitiendo bajo esta modalidad en un torneo.