Comité organizador de Tokio 2020 desmiente un retraso

suscita problemas

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El contrato del COI con Tokio le otorga control absoluto sobre una cancelación sin tener que pagar penalidades por romper los términos. También cuenta con un fondo de reserva de 2.000 millones de dólares para absorber el impacto hasta la siguiente cita olímpica, además de tener un seguro por cancelación.

Un retraso de un año o dos, como Takahashi sugirió, provocaría que los Juegos se topen con competiciones previstas en un atestado calendario deportivo. Esas incluyen los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing en 2022 y el Mundial de fútbol e Qatar el mismo año.

También se debe dilucidar la situación de los más de 3.000 apartamentos que se construyen para la Villa Olímpica. Esos apartamentos serán vendidos por agencias de bienes raíces tras los Juegos 2020 y se estima que tendrán un elevado costo.

La Villa albergará a 11.000 deportistas olímpicos y 4.400 paraolímpicos, y lo más probable es que no esté disponible.

Todo retraso también afectaría a las grandes cadenas de televisión, como la estadounidense NBC que pagó más de 1.000 millones de dólares por los derechos de transmisión de Tokio. Lo mismo ocurre con los patrocinadores. Los derechos audiovisuales y patrocinios generan el 91% de los ingresos del COI.