Yellen no se las verá fácil en la Reserva Federal

Si Janet Yellen llega a ser confirmada como titular de la Reserva Federal, los desafíos que enfrentará requerirán tanto el intelecto agudo como la personalidad afable que muchos le atribuyen.

Decidir cuándo reducir el estímulo económico del banco central. Lograr consenso en una comisión de políticas dividida. Calcular los efectos de cualquier desaceleración económica a causa de la lucha por el presupuesto nacional. Enfrentar los mercados financieros volátiles. Absorber nuevos miembros en la Fed.

Pero antes que todo, Yellen primero tendrá que llegar al puesto, y para ello necesitará sobrevivir al ambiente político envenenado de Washington y obtener la confirmación del Senado.

Casi basta para preguntarse por qué le interesaría el cargo.

En la tradicional división entre "palomas" y "halcones", Yellen es considerada entre las primeras en cuanto a política federal: resalta la necesidad de utilizar las herramientas de la Reserva para impulsar el crecimiento y reducir el desempleo en la estela de la Gran Recesión, en lugar de preocuparse por desencadenar una inflación.

En parte por ese motivo, muchos demócratas del Congreso la han respaldado abiertamente y ha enfrentado oposición de algunos republicanos.

No fue la candidata inicial del presidente Barack Obama para el cargo. Era Larry Summers, ex secretario del Tesoro y asesor económico de la Casa Blanca que retiró su candidatura en vista de una oposición generalizada.

Brian Gardner, analista político de Washington para Keefe, Bruyette & Woods, pronostica que Yellen, respetada como académica y veterana formuladora de políticas, será confirmada fácilmente pese a algunos votos republicanos en contra.

De ser así, tendrá que pasar a enfrentar lo más difícil.

Los formuladores de políticas en la Fed han estado debatiendo cuándo y cómo reducir la adquisición mensual de bonos por 85.000 millones de dólares. Esta compra se propone impulsar el crecimiento económico al reducir las tasas de interés a largo plazo, elevar los precios de las acciones y estimular los préstamos y los gastos. Yellen fue una arquitecta clave en esa estrategia.

El mes pasado, la Reserva sorprendió a los mercados financieros cuando decidió no reducir su adquisición de bonos. Llegó a la conclusión de que la economía estadounidense aún no estaba lo suficientemente saludable como para que la Fed disminuyera su estímulo ni un ápice.

Los directivos del banco central también se preocuparon por el estancamiento en la aprobación del presupuesto que provocó la paralización parcial de actividades del gobierno y que amenaza con desencadenar una mora de pagos sobre la deuda gubernamental.

Muchos analistas no creen que la Reserva reduzca su estímulo antes del año próximo. Y con Yellen al timón, el banco central probablemente también se abstendría de hacerlo a principios del 2014.