Canciller iraní responde a los intransigentes

El canciller iraní respondió a los críticos intransigentes indignados por la apertura iraní a Estados Unidos, a quienes acusó el miércoles de difusión de noticias falsas y otras tácticas para socavar la iniciativa, y acudió a un hospital para tratarse por el estrés que le causó la situación.

Mohamad Javad Zarif afirmó que las pujas políticas han sido tan tensas que le produjeron dolores en la espalda y espasmos. En su página de Facebook dijo que canceló citas y concurrió a un hospital el martes por la noche para una revisión.

La fuente de su preocupación fue un artículo en un diario que, según aseguró, le atribuyó afirmaciones erróneas sobre el acercamiento del nuevo gobierno iraní a Estados Unidos.

La imagen de Zarif, educado en Estados Unidos, obligado a buscar atención médica por el estrés pone de manifiesto las tensiones en el seno del liderato iraní después de los contactos históricos del mes pasado en las Naciones Unidas, incluso la conversación del presidente estadounidense Barack Obama con el mandatario iraní Hasán Ruhani. El llamado indignó a los intransigentes.

En otro indicio de las medidas del bando de Ruhani para seguir un curso más moderado, la agencia noticiosa semioficial Fars atribuyó al vocero del gobierno Mohamad Bagher Nobakht haber dicho que las autoridades consideran poner en libertad a dos dirigentes de la oposición que cumplen arresto domiciliario desde principios de 2011.

Ambos, Mir Hossein Mousavi y Mahdi Karroubi, se presentaron como candidatos a las elecciones presidenciales del 2009 para competir con el predecesor de Ruhani, Mahmud Ahmadineyad. Los dos encabezaron protestas multitudinarias por la disputada victoria de Ahmadineyad. Desde el mes pasado, las autoridades han liberado a más de 90 personas encarceladas en la represión a los protagonistas de dichas protestas.

No se dio fecha para la revisión, pero incluso la mera consideración de poner a ambos en libertad sugiere nuevas medidas de conciliación política que podrían ser resistidas por los conservadores.

Los iraníes intransigentes, incluso los comandantes de la poderosa Guardia Revolucionaria, han dicho que Ruhani se extralimitó al abrirse a Washington. El comandante de ese cuerpo, general Mohamad Ali Jafari, elogió a Ruhani pero calificó el llamado telefónico de "error táctico".

De todos modos, la apertura de Ruhani a Estados Unidos todavía parece tener firme respaldo del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. Mientras cuente con ese apoyo, la reacción de los críticos no puede afectar seriamente las políticas.

El objetivo de Ruhani a corto plazo es buscar el alivio de las sanciones occidentales como parte de negociaciones sobre el programa nuclear iraní.