Senado argentino aprueba presupuesto de 2014

El Senado aprobó el miércoles el polémico presupuesto de 2014 impulsado por el gobierno que, según opositores y analistas, ha sobrevaluado la meta de crecimiento, lo cual forzaría a Argentina a pagar una deuda millonaria que no correspondería.

El oficialismo se impuso con 40 votos a favor y 27 en contra tras sesión de 11 horas.

Gran parte de la oposición rechazó el proyecto de ley oficial de gastos e ingresos por considerar que está basado en pautas macroeconómicas manipuladas.

El debate tuvo lugar mientras la presidenta Cristina Fernández se recupera de una operación que se le practicó la víspera para extraerle un hematoma craneal.

El Senado también aprobó la prórroga de la ley de emergencia económica de 2002 y cuatro impuestos que aseguran recursos económicos para Fernández hasta el final de su mandato.

El presupuesto estima un crecimiento de 6,2% del Producto Interno Bruto en 2014, muy por encima de los cálculos de entre 1% y 1,4% de varios economistas, así como una inflación de 10,4% anual promedio, lo que representa menos de la mitad de las estimaciones de la generalidad de los analistas.

También contempla un aumento del PIB de 5,1% en 2013, superior al límite de 3,2% establecido para habilitar a fines de 2014 el pago a los tenedores de bonos de un título de la deuda que está atado a la evolución de la actividad económica.

Varios analistas y opositores que consideran que la economía crecerá este año por debajo del 3% señalan que a causa de estas distorsiones en las estimaciones del presupuesto la administración debería pagar en 2014 entre 3.500 y 4.000 millones de dólares de deuda, mermando aún más las debilitadas reservas del Banco Central, que están en 34.743 millones de dólares.

"El gobierno prevé un crecimiento que no es real; esto le costaría al país 3.800 millones de dólares de deuda por el pago del cupón del PIB", afirmó días atrás el conservador Federico Pinedo.

El Ejecutivo sostiene que el presupuesto es "equilibrado" y responde a un modelo de crecimiento con inclusión social. Dio un tratamiento acelerado al paquete económico para tenerlo antes de las legislativas del 27 de octubre, cuando obtendría resultados adversos que le harían perder a partir del 10 de diciembre el control de al menos una de las cámaras del Congreso.

El economista Fausto Spotorno, de la consultora Orlando J. Ferreres y Asociados, señaló que en otras ocasiones el gobierno no pagó el cupón porque no correspondía hacerlo. Pero en 2014 el Ejecutivo lo abonaría "porque se sumaría al escenario el nuevo canje de deuda" aprobado recientemente por el Parlamento, con el que se busca resolver la disputa legal que Argentina mantiene con algunos bonistas con títulos en cese de pagos que exigen 1.400 millones de dólares.

"En ese escenario el gobierno estaría dispuesto a pagar el cupón a pesar de que no correspondería para hacer más atractivo el canje de deuda", señaló Spotorno.

Opinó además que "en 2015 generas un problema. Imagina que no corresponda pagar porque en realidad el crecimiento real en 2014 sea inferior al 3% (tal como calculan muchos economistas privados) y tienes que pagar el cupón. ¿Qué haces como presidente?", se preguntó.

Según expertos, dicho cupón fue un anzuelo del gobierno para los bonistas que aceptaron sendas reestructuraciones de la deuda en 2005 y 2010, después de la cesación de pagos de 2001 producto de la peor crisis económica de la historia argentina.

Un reciente estudio realizado por economistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en coordinación con la Universidad de Harvard y con bastante repercusión en círculos económicos aborda la supuesta manipulación de las cifras del PIB.

El estudio fue liderado por el profesor de la Facultad de Económicas de la UBA Ariel Coremberg, quien dijo a la AP que "hay tasas chinas entre 2002 y 2007, o sea que Argentina logró tener después de la gran crisis 1998-2002 una importante recuperación en el nivel de actividad, pero después de 2007 tenemos una gran desaceleración de crecimiento económico; en la (medición) oficial (el crecimiento del PIB) acumula cerca de 30% y en la nuestra casi 16%".

El estudio muestra una evolución del PIB desde 1993 hasta 2012 obtenido con las mismas fuentes y metodología que se venían utilizando en Argentina durante 25 años y hasta 2007, cuando fue intervenido el Instituto Nacional de Estadística y Censos durante la presidencia de Néstor Kirchner, fallecido esposo y antecesor de Fernández. Desde entonces, el gobierno y economistas privados empezaron a disentir sobre las estimaciones de algunas variables económicas y el Fondo Monetario Internacional ha cuestionado los índices oficialistas.