Presidenta argentina será operada de la cabeza

Los médicos se preparan para perforarle el cráneo de la presidenta Cristina Fernández el martes por la mañana para extraer la sangre acumulada que le presiona el cerebro, dos meses después de sufrir un golpe en la cabeza que aún no se ha sido explicado.

Expertos dijeron que el procedimiento es de riesgo generalmente bajo y que casi siempre tiene resultados positivos, pero la operación a la líder de 60 años preocupa a muchos argentinos, que tienen problemas en imaginar el país con alguien diferente al timón.

A Fernández le diagnosticaron un "hematoma subdural crónico", fluido atrapado entre el cráneo y el cerebro. Esto puede ocurrir cuando las venas pequeñas que conectan la superficie del cerebro con su cubierta más externa, llamada dura, se rompen y filtran sangre. Conforme envejecen las personas, puede ocurrir con un golpe de cabeza tan leve que no lo recuerdan.

En el caso de la presidenta, los médicos recomendaron inicialmente un mes de reposo, pero decidieron que era necesario operarla desde que el domingo se quejó e entumecimiento y debilidad en la parte superior del brazo izquierdo. Un equipo médico llegó rápidamente a la residencia presidencial, confirmó los nuevos y preocupantes síntomas, y programó la operación en la Fundación Favaloro, uno de los hospitales de cardiología más importantes de Argentina.

Mientras llegaban montones de mensajes de simpatía, críticos de la presidenta cuestionaban la reserva que ha rodeado su salud recientemente. Su condición fue anunciada en un comunicado de tres párrafos a última hora del sábado después de pasar más de nueve horas en el hospital, atribuyendo la lesión a un golpe de cabeza el 12 de agosto. El comunicado no dio detalles sobre cómo ocurrió la herida, y funcionarios de gobierno rechazaron hacer comentarios al respecto.

Eso habría ocurrido el día posterior al cual las elecciones primarias mostraron una caída significativa en el apoyo a los candidatos de su partido al Congreso, a pesar de la intensa campaña de la mandataria.

Fernández, quien siguió en la presidencia a su muy popular esposo, es la figura dominante en la política argentina después de casi seis años en el cargo, y ahora estará fuera de la campaña cuando restan sólo tres semanas antes de las elecciones en las que su partido podría perder el control del Congreso.

Al regresar el lunes al hospital para los preparativos de la operación, el vicepresidente Amado Boudou no mencionó el procedimiento.

"Vamos a seguir manteniendo la gestión con toda la fuerza y con un solo camino", sostuvo Boudou al encabezar un acto en la Casa de Gobierno. El vicepresidente afirmó que "muy pronto vamos a estar escuchando aquí a nuestra presidenta".

No hubo anuncio oficial sobre una transferencia de poder, pero hubo reportes de que poco después firmó un documento asumiendo formalmente el control, y sitios de internet gubernamentales lo describieron a última hora del lunes como el vicepresidente a cargo de la rama ejecutiva.

La Constitución argentina contempla, pero no exige, una transferencia formal de poder en caso de problemas de salud, dijo Daniel Sabsay, abogado constitucionalista. Un permiso completo de ausencia por razones médicas requeriría la aprobación del Congreso, pero no siendo ese el caso, la presidente es la que decide, según el problema que enfrente y la recomendación de sus médicos, si necesita delegar algunos poderes al vicepresidente, dijo Radio Continental.

Los críticos de la presidenta dijeron que el gobierno debería ser más transparente. El comunicado del sábado por la noche contradijo aseveraciones previas sobre su salud. Durante una visita en agosto que se informó fue de carácter ginecológico, se le realizó una tomografía del cerebro que no identificó nada mal, revelaron los médicos el fin de semana.

Fabián Perechodnik, quien dirige la consultoría política Poliarquia, dijo que el gobierno debe ofrecer más información para disminuir la ansiedad entre la población.

Expertos señalaron que no es inusual que tarden semanas en aparecer síntomas de hematoma subdural crónico. Muchos pacientes ni siquiera recuerdan haberse golpeado la cabeza, según especialistas de la Clínica Mayo en Estados Unidos. Especialistas de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos dijeron que los síntomas pueden incluir confusión, falta de memoria, dificultad para hablar y caminar, adormecimiento, dolores de cabeza y debilidad o adormecimiento en los brazos, piernas o el rostro.

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La periodista de The Associated Press Almudena Calatrava contribuyó a este despacho.