NFL: En la División Este, el tuerto es rey

La División Este de la Conferencia Nacional es como un país de los ciegos, donde el tuerto será rey... y avanzará a la postemporada.

Otrora considerada la más poderosa de la NFL, la división incluye ahora tanta mediocridad que muy probablemente el equipo que se corone tendrá más derrotas que triunfos en su foja.

Los Cowboys y los Eagles encabezan la división, con récord de 2-3, mientras que los Redskins tienen 1-3 y los Giants están metidos en una temporada de pesadilla, con 0-5. Y todos esos equipos tienen en común defensivas por demás endebles.

El domingo, Dallas permitió 51 puntos a Denver. Ante lo imparables que lucen Peyton Manning y los Broncos, quizás los Cowboys tendrían excusas.

Pero no las tienen, si es que aspiran a algo importante en la campaña.

De hecho, Dallas permitió 31 puntos a los Giants, cuya ofensiva se ha especializado en perder balones, y 30 a los Chargers, incluidas más de 400 yardas por aire a Philip Rivers.

Así que el festín que se dieron los Broncos resulta apenas normal.

"El hecho de que no hayamos ganado cuando la ofensiva anotó 48 puntos es absolutamente inaceptable. Por ahora no somos una buena defensiva", dijo el linebacker Sean Lee, uno de los pocos jugadores talentosos en esta unidad. "En dos semanas consecutivas hemos permitido demasiados puntos y demasiadas yardas. Si no mejoramos no vamos a ganar".

Y lo mismo puede decirse de las defensivas de Filadelfia, Washington y Nueva York.

Los Eagles tuvieron su mejor desempeño defensivo en el último cuarto del encuentro del domingo, ante los Giants, cuando interceptaron tres pases de Eli Manning. Pero no hay que dejarse engañar por ese número: la defensiva secundaria de Nueva York es sumamente débil, está diezmada por las lesiones y suele ser vulnerable a los pases largos.

Nueva York, que tiene una foja de 0-5 por primera vez en una campaña sin huelga desde 1979, ha construido su éxito defensivo reciente, el cual abarca dos títulos del Super Bowl, en su presión sobre el mariscal contrario. Jason Pierre-Paul no se ha recuperado plenamente de una cirugía de espalda, Justin Tuck parece lesionado y viejo, y no hay ahora linebackers con el poder de llegar al quarterback rival.

En estas condiciones, los Giants son propensos a perder balones. Incluso Cam Newton y Nick Foles los han regalado.

"¿Qué vamos a hacer, indignarnos? ¿Llorar? Hay que salir a jugar", dijo Tuck. "Tenemos que encontrar la manera de que esto funcione para salir del hoyo".

El domingo por la noche habrá un gran duelo divisional --si es que ese término puede aplicarse todavía al Este_, entre Washington y Dallas. Los Redskins, campeones vigentes de la división, vienen de su semana de descanso y, de ganar, podrían colocarse como líderes si es que Filadelfia cae en Tampa Bay.

De hecho, los Redskins podrían ser los candidatos más firmes para salir del caos en esta división, como lo hicieron en 2012, merced a siete victorias seguidas. Su defensiva ha logrado pocas jugadas grandes, pero puede presionar al quarterback.

Los linebackers son muy lentos y abundan los riesgos en la secundaria, pero eso también ocurrió el año pasado, y Washington se sobrepuso.

Además, hay que considerar que Robert Griffin III y Albert Morris, los novatos estelares que encabezaron el repunte del año pasado, no alcanzan todavía su mejor forma en su segunda campaña. Si la consiguen, los Redskins serán quizás el equipo mejor equilibrado en el Este.

"Es una locura", dijo el cornerback de Washington, DeAngelo Hall. "En esta liga, no sueles tener estas oportunidades. Nosotros la tenemos. No hemos jugado bien en absoluto y aun así tenemos la posibilidad de ganar nuestra división, pues estamos apenas medio partido abajo. Tenemos mucho que ganar".

Pero tienen que mejorar a la defensiva. Un progreso, aunque sea pequeño, podría convertir a los Redskins en el tuerto, dentro de la división de los ciegos.