Colombia: asesinan a líder reclamante de tierras

Un líder campesino que reclamaba las tierras que les fueron arrebatadas a la fuerza por grupos al margen de la ley fue asesinado por desconocidos en el norte del país, informó el lunes el congresista Iván Cepeda.

El asesinato de Carlos Eduardo Olmos Cárdenas se produjo el domingo por la noche en Los Palmitos, departamento de Sucre y a unos 555 kilómetros al norte de Bogotá, explicó Cepeda en diálogo telefónico con la AP.

No fue posible conseguir de inmediato una reacción de la Policía de Sucre sobre el asesinato de Olmos, de 45 años.

"Lo que me informaron es que... el seños Olmos se encontraba en su puesto de comidas, como vendedor ambulante, (y que) se le acercaron dos tipos en una motocicleta y le dispararon en varias ocasiones causándole la muerte a este líder y representante de las víctimas" de desplazamiento forzado y reclamantes de tierras, agregó el congresista.

Cepeda, del izquierdista Polo Democrático Alternativo, recordó que la víspera se había reunido con Olmos y otros líderes campesinos para hablar de sus reclamaciones respecto de las tierras que les fueron quitadas por ilegales. Por eso calificó de "inconcebible que después de una reunión donde se hicieron varias denuncias aparezca asesinado uno de los principales líderes de la comunidad".

El 17 de septiembre pasado, Human Rights Watch hizo público un informe en el que aseguró que menos del 1% de los casos investigados por desplazamiento forzado en Colombia ha llegado a una condena y advirtió que si el país no adoptaba medidas para frenar los abusos contra quienes reclaman tierras --de los cuales al menos 21 han sido asesinados desde 2008-- tales problemas se agravarán considerablemente.

Según José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, en esas intimidaciones y ataques también ha documentado casos perpetrados por las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla del país y que mantiene negociaciones de paz desde fines de 2012 con delegados del gobierno de Santos para poner fin a casi 50 años de guerra, descrita tradicionalmente como un conflicto surgido precisamente por la tenencia y acceso a la tierra.

"Este nuevo crimen (el de Olmos) y las constantes amenazas confirman que las víctimas (reclamantes de tierras) continúan siendo perseguidas, estigmatizadas y exterminadas", dijo finalmente el legislador Cepeda.