Rabino sefardí Ovadia Yosef muere en Israel

El rabino Ovadia Yosef, erudito religioso y líder espiritual de los judíos sefardíes de Israel que transformó ese bloque de inmigrantes del norte de Africa y naciones árabes y sus descendientes en una poderosa fuerza en la política israelí, falleció el lunes. Tenía 93 años.

Yosef, que padecía de varias dolencias de salud desde hace años, se encontraba hospitalizado en estado crítico desde hace varios días debido a una falla renal y problemas con otros órganos. Los funcionarios del hospital de Jerusalén que le atendieron anunciaron su fallecimiento.

El rabino era llamado con frecuencia la autoridad rabínica sefardí del siglo. Su renombre ayudó a cimentar la confianza de la comunidad, que forma casi la mitad de la población israelí pero que era aquejada de la pobreza desde hace tiempo y encaraba la discriminación por parte de los askenazi --los judíos europeos-- que dominaron tradicionalmente el gobierno de Israel y las instituciones religiosas.

Yosef transformó su autoridad religiosa en una fuerza política, fundando el Partido Shas, una representación de los judíos sefardíes.

Al anunciar su muerte los funcionarios del hospital, se escucharon llantos de un grupo de seguidores que acudieron al lugar.

Eli Yishai, un líder del Shas, salió del hospital, recitó una bendición judía y comenzó a llorar.

"¿Cómo podremos permanecer solos. Quién nos guiará?", dijo Arieh Deri, otro líder del Shas, con un profuso llanto.

Acongojados, los congregados recitaron el kaddish, el rezo tradicional judío por los muertos. Las emisoras de televisión de Israel dijeron que las principales carreteras del país estaban ya congestionadas con decenas de miles de personas camino de Jerusalén para asistir dentro de unas horas al funeral de Yosef.

Yosef, nacido en Irak, cobró notoriedad nacional como rabino jefe sefardí de Israel de 1972 a 1983. Aunque era reverenciado por sus seguidores, sus detractores le acusaron de empeorar las tensiones étnicas entre los askenazi y los sefardíes en Israel.

Su ornada vestimenta, con su capa negra con bordados dorados, sombrero y gafas oscuras, combinado con su habla dificultosa, le hicieron el blanco preferido de los caricaturistas. Recibía a los visitantes, ya fueran sus seguidores o los primeros ministros, con una cariñosa palmada en el rostro.

Empero, era el rostro carismático del Partido Shas, con su imagen colocada en carteles, autobuses y costados de los edificios en las campañas políticas.

Shas acudió por primera vez a unas elecciones en 1984, obteniendo cuatro bancas de las 120 del Parlamento.

Esa cifra aumentó luego a 17 bancas, el tercer partido con mayor representación legislativa tras el Laborista y el Likud. Empero, fue sacudido por escándalos y el encarcelamiento de su líder, Deri, por corrupción. Shas tiene ahora 11 bancas, lo que hace del partido una facción de mediano tamaño, y figura en la oposición.