Cuestionan muerte en persecución en Washington

Las hermanas de una mujer que fue muerta a tiros en Washington por la policía tras intentar empotrar su vehículo en una barrera de la Casa Blanca dijeron que no era una delincuente y que la policía no debería haber disparado.

"Seguimos estando muy confundidas como familia de por qué no sigue viva", dijo el viernes por la noche Amy Carey-Jones en referencia a su hermana de 34 años, Miriam Carey. "Realmente creo que no hay justificación, no justificación".

Otra hermana, la ex agente de policía de Nueva York Valarie Carey, dijo que "no había necesidad de usar un arma cuando no había un tiroteo procedente del vehículo".

Las hermanas hablaron frente a la casa de Valarie Carey el viernes por la noche en Brooklyn tras viajar a Washington para identificar el cadáver de Miriam Carey.

El Departamento de la Policía Metropolitana de Washington dijo el viernes en una declaración que la División de Asuntos Internos investiga las circunstancias que condujeron al tiroteo. El Servicio Secreto, la policía del Capitolio y el FBI colaboran en la investigación, dijo el departamento.

Los agentes del Servicio Secreto y la policía del Capitolio dispararon sus armas durante el incidente con Carey. Varios testigos dijeron que Carey golpeó a un agente del Servicio Secreto con su automóvil en la Casa Blanca.

Un agente de la policía del Capitolio resultó igualmente herido. Se espera que ambos se recuperen.

Un policía dijo el viernes con anterioridad que Miriam Carey creía que el presidente se estaba comunicando con ella.

Su familia dijo que sufría de depresión posparto mezclada con psicosis, pero que no era una persona peligrosa.

Carey-Jones indicó que su hermana tomaba medicamento debido a la depresión posparto pero estaba dejando los fármacos bajo supervisión médica.

La hija de un año de Miriam Carey, que viajaba en su automóvil, resultó ilesa y la policía se hizo cargo de ella.

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Los periodistas de The Associated Press John Christoffersen en Stamford, Eric Tucker, Lauran Neergaard y Adam Goldman en Washington, Michael Melia en Hartford y Jessica Hill en Hamden contribuyeron a este artículo, junto con la investigadora de AP Barbara Sambriski en Nueva York.