Berlusconi, político imbatible, se queda sin vidas

Es el gran Houdini de la política internacional. Zarandeado por los escándalos, condenado por corrupción, abandonado por sus aliados, Silvio Berlusconi ha sido descartado incontables veces en las últimas dos décadas en que ha dominado la política italiana, y en cada ocasión tuvo un escape milagroso de su muerte política.

Ni los cuentos sobre fiestas "bunga bunga", ni acusaciones de haber destruido la economía de Italia, ni los juicios por cuestiones sexuales o sobornos, ni los gritos de "payaso" que lo acosaron en los últimos dos años, han sido suficientes para ahuyentar a Berlusconi de la política, ni siquiera para agregarle una arruga a su rostro siempre bronceado.

Cuando le obligaron a renunciar como primer ministro a fines del 2011, el mundo noticioso --incluyendo a The Associated Press-- escribió el obituario político de Berlusconi. Un año después, Berlusconi llevó a su partido a un sólido resultado electoral que le hizo volver al corazón de la política italiana.

Pero esta semana podría ser el auténtico "adiós, Berlusconi". El magnate se vio obligado a emprender una devastadora retirada en su campaña por destituir al gobierno, después que sus propios lugartenientes se levantaron en rebeldía. Y el viernes, se prevé que los legisladores despojarán a Berlusconi de su escaño en el Senado, impidiéndole continuar en la política.

Entonces, ¿no hay manera de que Silvio tenga esta vez un espectacular regreso?

Los lectores pueden juzgar por sí mismos en esta crónica de los sorprendentes actos de escapismo de Berlusconi.

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TORPEZA EN SUS COMENTARIOS

Berlusconi inició su carrera política en la década de 1990 como el gran vendedor de Italia, pregonando su visión de éxito ante un público encandilado. Empero, no logró traducir esas habilidades de comunicación a la escena internacional, cometiendo torpezas que hubieran sido fatales para otros líderes mundiales. Enfrentado a intensas críticas en el 2003 en el Parlamento Europeo por parte de un legislador alemán, Berlusconi comparó a su adversario con un guardia de un campo de concentración: "Señor Schultz, en Italia hay un hombre produciendo una película sobre los campos de concentración nazis. Me gustaría sugerirlo para el papel de Kapo. Usted estaría perfecto". En el 2005, Berlusconi se jactó de que tuvo que valerse de su carisma para convencer a la presidenta de Finlandia para que renunciara a su pretensión de alojar a la autoridad europea de alimentos: "Tuve que usar todas mis tácticas de casanova", bromeó. Y después que Barack Obama fue elegido en el 2008, Berlusconi describió al nuevo presidente estadounidense como "guapo, joven y también bronceado". Muchos italianos parecían restar importancia al asunto: Es Silvio, divirtiéndose un poco.

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FIESTAS BUNGA-BUNGA

Una fue una adolescente marroquí que era llamada por la prensa como "Ruby, robacorazones". Otra fue una prostituta de alto nivel que grabó a Berlusconi presuntamente hablándole dulcemente en su residencia de Roma. Después fue una napolitana de 18 años que presuntamente la llamaba "Papi", y fue la razón principal por la que su esposa, disgustada por su afición a "retozar con menores de edad", lo abandonó en el 2009. Berlusconi nunca ha negado tener debilidad por las mujeres hermosas, y ha comentado con un brillo en la mirada que él "no es un santo", pero una infinita serie de relatos sórdidos sobre sus fiestas "bunga bunga" ensombrecieron el fin de su carrera política, y lo llevaron a problemas legales. Este año, un tribunal lo condenó por tener relaciones sexuales con una menor y por abusar de su poder en su encuentro con Ruby, cuyo verdadero nombre es Karima El Mahrug. Nuevamente, muchos italianos --hombres y mujeres por igual-- volvieron a reaccionar con indiferencia o incluso con cierta admiración.

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CON LA NARIZ ROTA, PERO NO AMILANADO

Al final de un bullicioso 2009 cargado de escándalos sexuales, Berlusconi declaró en una manifestación realizada en Milán, entre otras cosas, que era un hombre "bien parecido". Después de su discurso, mientras Berlusconi caminaba entre una multitud de simpatizantes hacia su automóvil donde le esperaba su chofer, un hombre con antecedentes de enfermedad mental le golpeó en la cara con una réplica de la catedral de Milán, con lo que le rompió la nariz, dos dientes y un labio. El ataque no logró amilanar a Berlusconi. En realidad provocó una gran expresión de compasión por toda Italia, apuntalando su posición en un momento político delicado. Y después de numerosas sesiones de cirugía reconstructiva, el rostro volvió a brillar confiado ante las cámaras. Silvio había vuelto, aunque no por mucho tiempo.

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¡PAYASO, PAYASO!

Los abucheos llenan el ambiente afuera del palacio presidencial de Roma y una banda de parranderos interpreta el "Aleluya", de Georg Friedrich Händel. Era el 12 de noviembre de 2011, y Berlusconi acababa de entregar su renuncia. El hombre que había hechizado a Italia con su optimismo contagioso y éxito espectacular había perdido finalmente el corazón de un país desgastado por un interminable flujo de trasgresiones sexuales, corrupción desenfrenada y torpe manejo económico que los críticos dijeron había conducido a Italia al borde del abismo financiero. Los mercados entraron en pánico por la colosal deuda de Italia, e incluso algunos de los aliados de Berlusconi sintieron que era momento de que se fuera. Pero cuando su sucesor --el sobrio economista Mario Monti-- buscaba implementar una política de austeridad que enajenaba a los italianos, Berlusconi comenzó a insinuar su regreso. Cuando lanzó su campaña, las vagas promesas de resurgimiento y dádivas fiscales de Berlusconi comenzaron a sonar bastante bien. El partido de Berlusconi ocupó el segundo lugar en las urnas y se unió al gobierno de coalición de Enrico Letta.

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AMONESTACION SUPREMA

Entonces, en agosto, la corte suprema de Italia puso su sello de carácter definitivo sobre una de varias condenas por soborno de Berlusconi, poniendo el punto final a años de litigios en los cuales el magnate de medios de comunicación presentó apelación tras apelación, todo mientras seguía siendo la figura política dominante de Italia. La sentencia de cuatro años de prisión hubiera sido el toque de despedida para cualquier otro político, pero no para Berlusconi. Tan pronto como la corte emitió su fallo, el líder conservador estaba nuevamente al ataque, transmitiendo a nivel nacional un video en el que prometía mantenerse en la política y revivir "¡Forza Italia!", el movimiento que lanzó su carrera política. Permaneció fuera de la cárcel bajó reglamentos que permiten que los ancianos cumplan sus sentencias en casa o realizando servicio comunitario. Sus aliados se apresuraron a pronosticar que el reverenciado presidente de la nación emitiría un perdón. Y hasta los dramáticos acontecimientos de esta semana, Berlusconi dejó claro que él era quien marca el ritmo en su campamento político.

Berlusconi aún podría terminar en prisión: Se le sentenció a siete años de cárcel por el caso de Ruby; y si pierde su apelación, es posible que termine tras las rejas.

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ALIADOS TRAICIONEROS:

A fin de cuentas, los mayores enemigos de Berlusconi podrían haber resultado ser sus mejores amigos. A través de su larga carrera, Berlusconi ha sido golpeado una y otra vez por aliados que lo han traicionado en momentos críticos. El intermitente matrimonio político con la populista Liga del Norte es un ejemplo crucial: Ellos ocasionaron que colapsara su primer gobierno en 1994, cuando le quitaron apoyo en medio de una riña escandalosa. Berlusconi tuvo también una sociedad escabrosa con la ex neofascista Alianza Nacional: En 2010, el líder del partido retiró su respaldo al gobierno, detonando una moción de censura que Berlusconi superó por poco. En 2011 hubo una rebelión de miembros del propio partido de Berlusconi que lo obligó a renunciar con deshonra, mientras los mercados perdían confianza en la economía de Italia.

Y el miércoles, los principales diputados de Berlusconi se negaron a obedecerlo para derribar al gobierno de Letta con un voto de censura, allanando el camino para la votación del viernes que le arrebataría su escaño del Senado.