Fuerte demanda de seguro de salud en EEUU

Los sitios de internet sobrecargados y las líneas telefónicas ocupadas frustraron a los estadounidenses por segundo día seguido mientras intentaban inscribirse a un seguro de gastos médicos bajo la histórica reforma a los servicios de salud.

Eso estaba poniendo presión sobre el gobierno federal y los estados, que están ofreciendo su propia bolsa de seguros de salud para solucionar los problemas de inscripción en medio de una intensa demanda del público.

"Creo que ya me cansé del Conector de Salud de Hawai", comentó Richard Gamberg, de 61 años, un residente de Honolulu que expresó su frustración el miércoles en mensajes de Twitter a las autoridades y se quejó a los legisladores estatales al no poder conectarse. "Tienen anuncios en el periódico, tienen anuncios en la televisión... simplemente me tiene estupefacto".

Es uno de muchos consumidores que hasta el miércoles no habían podido comprar seguros privados de salud a través de internet en Hawai, lo cual los obligó a ir directamente a las compañías de seguro para examinar sus opciones. En Oregon, las autoridades indicaron que una calculadora averiada en la red mundial no sería reparada sino hasta fines de octubre.

Las demoras que continuaban el miércoles eran una señal promisoria para el presidente Barack Obama y quienes apoyan la nueva política nacional de salud --uno de los logros más importantes del mandatario en política interior_, al demostrar que parecía haber un excepcional caudal de interés en el nuevo sistema. Pero los problemas también podrían apagar ese entusiasmo por la ley, en momentos en que los republicanos la utilizan como herramienta para mantener cerrado gran parte del gobierno federal.

"Es el segundo día de ofertas de seguros de salud, y aún no tenemos a alguien que se haya logrado inscribir exitosamente en el sistema", destacó Matt Hadzick, gerente de una tienda de ventas de seguros Highmark, en Allentown, en el estado de Pensilvania, a donde la gente puede ir a inscribirse en el mercado de seguros vía internet. "El proceso de inscripción es muy lento, y en un momento dado simplemente se bloquea".

Los amplios cambios bajo la nueva ley de seguro de salud incluyen subsidios federales para hacer que los seguros sean más accesibles a las personas de bajos ingresos, e impiden que las aseguradoras les nieguen la cobertura a personas con enfermedades preexistentes.

Ese factor allana el camino para que muchas personas que no habían podido obtener un seguro de salud reciban cobertura.

En California, donde viven un 15% de las personas sin seguro médico de todo Estados Unidos, las autoridades desactivaron la sección de inscripciones del cibersitio Covered California (California con cobertura médica) para hacerle mejoras de emergencia. El sitio fue restablecido el miércoles a media mañana y para entonces 7.770 personas habían comenzado a llenar solicitudes, dijo el portavoz Roy Kennedy.

California es uno de los pocos estados de gobiernos demócratas que optaron por establecer sus propios mercados de seguros en vez de permitir que el gobierno federal lo hiciera por ellos. En las 36 entidades donde las inscripciones son manejadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, del gobierno federal, las demoras han puesto a prueba la paciencia de los consumidores.

El gobierno de Obama prevé que unos siete millones de personas se inscriban en seguros privados de salud en el primer año en que esté vigente la ley, y que a la larga al lo menos la mitad de los casi 50 millones de estadounidenses sin seguro estén cubiertos a través de planes subsidiados por el gobierno y la expansión del programa Medicaid, de gastos médicos para gente pobre.

Muchos estados creen que la gente se inscribirá cerca del vencimiento del plazo el 15 de diciembre a fin de gozar de la cobertura de salud a partir del 1 de enero. Los consumidores tienen de plazo hasta fines de marzo para inscribirse y evitar que se les apliquen multas.

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Alonso-Zaldivar informó desde Washington, D.C.

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Contribuyeron para este despacho los periodistas de The Associated Press Jeff Barnard en Grants Pass, Oregon, Oskar Garcia en Honolulú; James MacPherson en Bismarck, Dakota del Norte; Laura Olson en Sacramento; Michael Rubinkam en Allentown, Pensilvania, y John Seewer en Toledo, Ohio.