Jefe de Mundial 2022 confía que seguirá en Catar

Mientras aumenta la presión y el escrutinio sobre Catar como anfitrión del Mundial de 2022, el encargado del proyecto afirmó el jueves que confía que la FIFA no le quitará el torneo a su país.

Hassan al-Thawadi defendió el historial de Catar en la protección de los derechos de los obreros migrantes y aseguró que las leyes laborales están mejorando, incluso ante las acusaciones de que docenas han muerto en el calor del desierto durante las obras de construcción relacionadas con la Copa del Mundo.

"Siempre será nuestra prioridad", expresó al-Thawadi. "Si el Mundial está haciendo algo, es acelerando muchas de estas iniciativas".

Al-Thawadi se reunió con reporteros en un hotel de Zurich, cerca de donde el comité ejecutivo de la FIFA discute el tema de la mano de obra en una reunión de dos días que comenzó el jueves. Grupos sindicales protestaron frente a la sede del organismo rector del fútbol mundial.

La junta de la FIFA, encabezada por su presidente Joseph Blatter, también deliberará el viernes sobre la posibilidad de que se cambien las fechas del Mundial de 2022 para evitar las temperaturas extremas del verano catarí.

Al-Thawadi dijo que "no hay expectativas" sobre una decisión de la FIFA, y que Catar está cómodo con cualquier fecha que elija la FIFA.

Después de semanas de conjeturas, en gran medida provocadas por comentarios de Blatter sobre cómo cambiar la fecha del Mundial, el tema de los derechos de los obreros también cobró importancia luego que un diario británico publicó una investigación al respecto desde Catar.

Sindicatos internacionales presionaron a la FIFA para que defienda los derechos de estos obreros.

"Estamos cómodos y confiados de que la Copa del Mundo no se irá de Catar", afirmó al-Thawadi, secretario general del Comité Supremo de Catar 2022.

El gobierno catarí dijo el miércoles que encargó una revisión de las condiciones de trabajo de más de un millón de obreros extranjeros, la mayoría del sur de Asia. Los trabajadores se han quejado de malas condiciones de trabajo, salarios bajos y que tuvieron que entregar sus pasaportes a sus jefes.

"Estamos evaluando a nuestros contratistas y estamos dialogando con Human Rights Watch y Amnistía Internacional, para evaluar no sólo los contratos, sino los mecanismos para aplicarlos", dijo al-Thawadi. "El gobierno estaba analizando esto antes que llegara el Mundial".