Uruguay autoriza a celulosa UPM a producir más

En una decisión que anticipa conflictos con Argentina, el presidente uruguayo José Mujica anunció hoy una autorización provisoria del gobierno uruguayo para que la fábrica de pasta de celulosa UPM aumente su producción de 1,1 millones de toneladas anuales a 1,2.

La fábrica, ubicada en la orilla uruguaya del limítrofe río Uruguay, había solicitado una autorización para llevar su producción a 1,3 millones de toneladas anuales.

Mujica autorizó el aumento durante 2013 y condicionó mantener ese permiso para los años venideros a una mejora de la gestión ambiental de la fábrica en dos aspectos: que baje la temperatura de sus vertidos al río y que reduzca sus vertidos de fósforo. El anuncio fue realizado en una alocución ante la prensa en la Torre Ejecutiva, sede de la Presidencia, en la que le mandatario no admitió preguntas.

Si bien el presidente uruguayo buscó una decisión salomónica (no conceder todo el aumento pedido, y condicionarlo a mejoras ambientales), la decisión uruguaya no fue bien recibida en Argentina y en algunos sectores de la oposición uruguaya.

Asambleístas de la ciudad argentina de Gualeguaychú, situada frente a la fábrica, evalúan llevar a cabo protestas similares al bloqueo de un puente de acceso al país vecino que realizaron durante cuatro años en rechazo a la instalación de la celulosa.

"Hay mucha bronca, nos están empujando a la ruta", afirmó el miércoles el asambleísta Martín Alazard a radio La Red tras conocerse la disposición del gobierno uruguayo a permitir que la celulosa incremente su producción.

"Pensamos que nos han tomado el pelo todo este tiempo, la promesa de poner aparatos para medir el aire y demás cosas ya la han hecho varias veces y no se han consumado", indicó Alazard, quien insistió en que "se está evaluando romper la quietud, se ve que lo que hemos hecho no alcanza".

Juan José Mussi, secretario argentino de Ambiente y Desarrollo Sustentable, dijo por su parte a radio Provincia que lo más probable es que la corte internacional de La Haya tenga que intervenir nuevamente.

"Vamos a tener que recurrir nuevamente a La Haya porque ella estableció parámetros... si esto (el aumento de la producción de la celulosa) es una modificación, habrá que recurrir nuevamente. Argentina es cuidadosa de las relaciones internacionales pero todo tiene un límite", sostuvo.

Mussi dijo que los planes de fábrica suponen "un avance, al que le tenemos que poner un poco de freno".

Asimismo indicó que la secretaría de Ambiente no está habilitada para evaluar si la celulosa contamina, tal como sostienen los vecinos de Gualeguaychú, y que esa tarea está en manos de una comisión bilateral del Río Uruguay conformada por dos funcionarios de la cancillería argentina y dos de la uruguaya. "Ellos reciben los resultados de los monitoreos", señaló Mussi.

Hasta ahora el resultado de los monitoreos conjuntos que realiza la Comisión Administradora del Río Uruguay no se ha difundido por objeciones de Argentina.

Según estudios ambientales presentados el 30 de agosto por la Dirección Nacional de Medio Ambiente de Uruguay en una reunión del Comité de Seguimiento de UPM, la planta tiene todos sus parámetros ambientales dentro de los márgenes aceptables

"Estos datos son el gran argumento que tiene Uruguay para habilitar el aumento de producción de UPM", dijo a la Associated Press, Luis Hierro, integrante de la delegación uruguaya en la Comisión Administradora del Río Uruguay.

Según Hierro, las muestras analizadas por Dinama son las mismas que analiza lq Comisión.

La decisión de Mujica también provocó críticas de la oposición uruguaya, por no habilitar toda la producción reclamada por la fábrica.

El senador del Partido Colorado José Amorin Batlle crtició a Mujica por otorgarle un aumento menor al reclamado por la empresa por tratar inútilmente de conformar a Argentina. "Uruguay da aumentó menor a UPM y Argentina nos hará el mismo problema", escribió en su cuenta en Twitter.

La instalación de UPM a orillas del río Uruguay provocó un serio diferendo entre Uruguay y Argentina que llegó hasta la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que en 2010 permitió seguir operando a la planta al no comprobarse la supuesta contaminación del curso de agua compartido que alegaba Argentina. Sin embargo, las diferencias continúan y no se han divulgado a la opinión pública los estudios ambientales que ambos países realizan en conjunto en aguas del río frente a la planta de celulosa.

La fábrica comenzó a producir en noviembre de 2007. El conflicto hizo que entre 2006 y 2010 militantes ambientalistas de la ciudad argentina de Gualeguaychú, frente a Fray Bentos, mantuvieran cortado el tráfico de un puente internacional que une a ambos países.

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La periodista Almudena Calatrava desde Buenos Aires contribuyó a esta información