Wall Street baja por parálisis presupuestaria

Wall Street le envió un mensaje a Washington: acaben con el cierre parcial del gobierno y superen el estancamiento.

La Bolsa de Valores de Nueva York cerró el miércoles a la baja, mientras que los operadores, el jefe del banco central europeo y los ejecutivos de Wall Street instaron al Congreso estadounidense a poner fin al cierre parcial de operaciones del gobierno, que ya cumple dos días. La situación llevó a cerrar los parques nacionales, suspender temporalmente a miles de empleados federales y obligó al presidente Barack Obama a cancelar un viaje al extranjero.

Wall Street dejó claro que cuanto más se prolongue la batalla presupuestaria, más preocupará a los banqueros un daño significativo a la economía y la posibilidad de que el Congreso no le permita al gobierno pedir prestado. El mercado financiero ve esa perspectiva como una medida desastrosa que podría enviar a Estados Unidos a una recesión.

"Yo no ando por ahí golpeándome el pecho y diciendo que este es el fin del mundo", dijo Brad McMillan, director de inversiones de Commonwealth Financial, un asesor de inversiones. "Pero nos enfrentamos a la posibilidad de trastornos significativamente mayores de los que está cobrando el mercado actualmente".

El promedio industrial Dow Jones llegó a caer hasta 147 puntos en la primera hora de operaciones. Terminó el día con baja de 58,56 puntos (0,4, a 15.133,14 puntos.

El índice Standard & Poor's de 500 empresas cayó 1,13 puntos (0,1 a 1.693,87. El índice compuesto Nasdaq retrocedió 2,96 puntos (0,1%), a 3.815,02.

Seis de los 10 sectores industriales en el S&P 500 cayeron. Los fabricantes de productos de consumo masivo y las empresas industriales encabezaron los descensos.

Los contratistas de defensa, que dependen de contratos con el gobierno para una gran parte de sus ingresos, lideraron las bajas de las empresas industriales. Raytheon cayó 1,73 dólares (2,2, a 76,08 dólares. Lockheed Martin cayó 2,42 dólares (1,9%), a 125.

En Washington, los republicanos que son mayoría en la Cámara de Representantes insisten en que los demócratas deben negociar la nueva ley de salud como parte de las conversaciones sobre el presupuesto. Los demócratas del Senado, encabezados por líder de la mayoría Harry Reid, insisten en que los republicanos aprueben directamente una ley de financiación temporal sin condiciones.

El miércoles, los principales índices abrieron con una fuerte baja, ya que los legisladores estadounidenses no parecían dispuestos a ceder en sus posiciones. Después de que Obama llamó a los líderes del Congreso a la Casa Blanca más tarde en la mañana, el mercado comenzó a recuperar parte de sus pérdidas, pero la recuperación se desvaneció durante la tarde.

"Los mercados están enviando un mensaje claro a los legisladores de Washington para que se pongan de acuerdo y resuelvan la crisis del presupuesto", dijo Peter Cardillo, economista de mercado en Rockwell Global Capital.

Previamente, el jefe del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo que el cierre parcial del gobierno estadounidense era un riesgo para la recuperación económica tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

Los ejecutivos de las empresas financieras más grandes del país se reunieron con Obama durante más de una hora el miércoles. Al referirse al posible enfrentamiento sobre el aumento del límite de endeudamiento del gobierno, Lloyd Blankfein, director general de Goldman Sachs, dijo: "No deberíamos recurrir a amenazas de provocar que Estados Unidos fracase... como garrote".

El secretario del Tesoro Jacob Lew dijo al Congreso que a menos que los legisladores actúen a tiempo, se quedará sin dinero para pagar las cuentas de la nación para el 17 de octubre. El Congreso debe elevar periódicamente el límite de endeudamiento del gobierno, una cuestión que antes era de rutina y hoy día ha quedado atenazada en medio de las batallas sobre el déficit del presupuesto federal.

La última vez que hubo un enfrentamiento sobre el límite de endeudamiento, en agosto de 2011, Standard & Poor's degradó la calificación crediticia del país y hubo una caída en el mercado bursátil.

Unos 800.000 trabajadores federales se quedaron en casa de nuevo el miércoles en el segundo día del cierre parcial de operaciones, el primero desde 1996.

El mercado de algunas de las inversiones más seguras del mundo --los bonos del gobierno de Estados Unidos-- estuvo en gran medida tranquilo durante la jornada.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, donde los inversionistas mundiales suelen poner su dinero cuando quieren el mínimo riesgo, tuvo pocos cambios. Se cotizaba a 2,63% el miércoles, frente al 2,65% de la víspera.

Sin embargo, hubo señales de nerviosismo en el mercado de deuda a corto plazo.

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Ken Sweet en Nueva York contribuyó a este despacho.