Duelo en pequeño pueblo de Missouri tras varios tiroteos

Los vecinos de una zona remota en el sur de Missouri trataban de entender qué pudo llevar a un hombre a matar a siete personas, incluyendo cuatro de sus familiares, en una serie de tiroteos nocturnos en cuatro viviendas.

El agresor, identificado por las autoridades como Joseph Jesse Aldridge, de 36 años, empleó una pistola de calibre 45 para matar a dos personas en cada una de las tres primeras casas, a otra en la cuarta y después a sí mismo, en un violento recorrido que comenzó el jueves por la noche. Todas las víctimas vivían en o cerca de la pequeña localidad de Tyrone, en las colinas de la región de Ozarks, en Missouri, a unas 40 millas de la frontera con Arkansas. Todas las víctimas eran adultos.

El jefe de policía del condado de Texas, James Sigman, dijo que por lo general la gente se sentía a salvo en pequeñas ciudades como Tyrone.

"Empiecen a cerrar las puertas", dijo el Sheriff. "El mundo está cambiando".

El motivo del tiroteo aún estaba bajo investigación el viernes. Las pocas personas en el pueblo dispuestas a hablar de ello sabían poco de Aldridge, descrito como una persona retraída en una comunidad por lo demás unida. Algunos dijeron que le habían visto por la zona y hablaron con él, pero no lo suficiente como para formarse una opinión.

Pero Goodman, de 71 años y del cercano Houston, creció en Tyrone. Conocía a todas las víctimas, pero sabía poco de Aldridge.

"Simplemente no sé lo que hacía", dijo.

La policía también está intentando determinarlo. En torno a las 10:15 de la noche del jueves, una chica de 15 años vestida sólo con un camisón, descalza pese a las gélidas temperaturas y con cortes en las piernas de correr a través de arbusto y nieve helada, golpeó la puerta de un vecino.

"Lloraba tanto", dijo el vecino, que declinó dar su nombre preocupado por su seguridad. "Por fin logré que lo dijera, 'Han disparado a mi mamá y mi papá".

La chica llamó al 911 desde la casa del vecino. Sigman señaló que mientras los agentes respondían a esa llamada, recibieron aviso de otra balacera.

Las víctimas en ambas direcciones estaban emparentadas entre sí y con Aldridge. Las autoridades las identificaron como dos parejas: Garold Dee Aldridge, de 52 años, y su esposa Julie Ann, de 47; y Harold Wayne Aldridge, de 50 años, y su esposa Jannel Arlisa, de 48. Los hombres eran primos de Joseph Aldridge, según el sargento de la patrulla de autopistas de Missouri Jeff Kinder.

En algún momento en las horas siguientes, Joseph Aldridge mató a otros dos hombres y una mujer en otros dos lugares, dijo Sigman, e hirió a otra mujer. No se hicieron públicos los nombres de esas víctimas y los detalles sobre las lesiones de la mujer.

El caso dio otro extraño giro cuando las autoridades acudieron a la casa que el agresor compartía con su madre, Alice, de 74 años. La encontraron muerta aparentemente por causas naturales, sobre un sillón en la casa. Estaba previsto realizar una autopsia para determinar si su muerte guardaba relación con el tiroteo.

La mujer había estado bajo cuidado médico y parecía haber fallecido al menos 24 horas antes, dijo el médico forense del condado de Texas, Tom Whittaker, al diario St. Louis Post-Dispatch. Whittaker conjeturó que Aldridge "llegó a su casa, la encontró muerta y comenzó su carnicería y a matar gente".

Sigman señaló que muchos de los vecinos de Tyrone forman parte de la misma familia. Temiendo que otros parientes pudieran ser atacados, la policía se puso en contacto con todos ellos, así como con familiares en otras localidades, mientras buscaban a Joseph Aldridge en la madrugada del viernes. Sigman dijo estar seguro de que no había más víctimas.

En torno a las 5:30 de la mañana del viernes se encontró al sospechoso muerto, aparentemente por su propia mano, en una camioneta encendida a la mitad de una autopista en un condado cercano, a unos 32 kilómetros (20 millas) de Tyrone.

En el pueblo se describía a Aldridge como a un recluso y no estaba claro qué, en su caso, hacía para ganarse la vida.

Vernetta Lucille Swartz, de 76 años y tía de Joseph Aldridge, vive en Hesperia, California, pero dijo que la familia estaba destrozada por la pena.

"Dos de mis sobrinos y sus esposas fueron baleados, y supongo que otro sobrino era el tirador", dijo.