Obama libra obstáculo en el Congreso en seguridad, migración

Los legisladores republicanos en la Cámara de Representantes se abstuvieron de librar una batalla que habían amenazado y que podría haber paralizado parcialmente el Departamento de Seguridad Nacional. Accedieron en cambio a aprobar una financiación a corto plazo para la agencia mientras deja en pie las políticas inmigratorias del presidente Barack Obama que habían prometido revocar.

La financiación para esa dependencia, que supervisa las fronteras nacionales, expira el viernes a la medianoche, estuvo cautiva en una batalla política por las recientes acciones ejecutivas de Obama que impidieron la deportación de millones de inmigrantes que se encuentran en el país sin autorización.

Los republicanos dijeron que el viernes se pondrá a votación un proyecto de ley que financia al Departamento de Seguridad Nacional por tres semanas. Dirigentes demócratas en el Senado indicaron que darán su aprobación y pronosticaron que el presidente firmará la medida, evitando la paralización parcial de una agencia que tiene responsabilidades en la lucha antiterrorista.

Poniendo de manifiesto un segundo paso en su nueva estrategia, el representante Dennis Ross dijo que los republicanos en la cámara baja también buscarán negociar en el Senado un proyecto de gastos para financiar la agencia hasta el fin del año fiscal el 30 de septiembre a cambio de revocar las directivas del presidente sobre inmigración.

La propuesta en consideración por los legisladores republicanos representan una marcha atrás de su insistencia de que no se aprobarían más fondos para el Departamento de Seguridad Nacional mientras las directivas de Obama siguieran vigentes.

Sea cual fuere el resultado, parecía un triunfo de Obama en su enésimo enfrentamiento con el Congreso controlado por los republicanos.

A su vez, los líderes republicanos enfrentaban críticas de sus colegas conservadores.

Varios republicanos consideraron preferible que el Departamento de Seguridad Nacional dejara de recibir fondos durante unos pocos días, por lo menos, si fuera el precio para revocar la política migratoria de la Casa Blanca. Dijeron que el impacto sobre la seguridad nacional sería mínimo, al igual que los riesgos políticos.

"Cerrar" la agencia "es un vocablo que no tiene el significado que le atribuye la gente", afirmó el representante Mo Brooks. "Apenas hubo efectos sobre el Departamento de Seguridad Nacional en el último cierre, y yo anticiparía lo mismo esta vez".

Brooks se refirió a la paralización parcial del gobierno federal en 2013 que los estadounidenses culparon mayormente a los republicanos, y que muchos en este partido prometieron no repetir.

Si el Congreso no actúa antes del plazo para financiar el Departamento durante otro año, la paralización significará que casi el 90% de los trabajadores considerados esenciales deberían trabajar sin cobrar hasta que la situación se resuelva. Por lo tanto es improbable que tenga un impacto inmediato en la seguridad nacional más allá que erosionar la moral.

Con las directivas impartidas en 2012 y a comienzos del 2015, Obama en gran medida eliminó la amenaza de deportación para más de 4 millones de inmigrantes que ingresaron en el país sin autorización, incluso algunos que llegaron de niños junto con sus padres.