Republicanos sopesan estrategia sobre Seguridad Nacional

Deseosos de evitar un cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, los representantes republicanos ponderan una ley de financiamiento temporal para mantener a la agencia operando, aunque eso permitiría que las políticas de inmigración del presidente Barack Obama que ellos rechazan sigan en vigor por el momento, dijeron el jueves funcionarios.

Bajo la propuesta, el departamento recibiría fondos hasta para un mes. La Cámara de Representantes aprobaría además una medida separada para permitir las operaciones de dicha agencia hasta el final del año fiscal el 30 de septiembre, pero solamente a cambio de que la Casa Blanca haga concesiones en el tema de la inmigración.

No hubo reacción inmediata de la residencia presidencial. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, no descartó previamente en la jornada aceptar una ley de financiamiento a corto plazo si la cámara baja la aprueba.

Sin una ley autorizada para el fin de semana, aproximadamente 30.000 empleados del Departamento de Seguridad Nacional se irían de licencia a partir del lunes. Otros 200.000 deberían trabajar sin paga. Muchos republicanos han dicho que temen tener que pagar un precio político incluso por un cierre parcial del departamento, el cual desempeña importantes responsabilidades en el combate al terrorismo.

La propuesta que los representantes republicanos están analizando marca un alejamiento de su insistencia en que no se aprobaría dinero alguno para Seguridad Nacional mientras siguiesen en pie las directrices sobre inmigración ordenadas por el presidente Barack Obama. Se produce además días después de un anuncio del líder de la mayoría senatorial republicana Mitch McConnell de que iba a separar los dos asuntos.

Los funcionarios que describieron los acontecimientos en la cámara baja lo hicieron a condición de guardar el anonimato, ya que no están autorizados a hacer un anuncio formal.

Cualquiera que sea el resultado, parece que Obama se encamina a un triunfo en su más reciente enfrentamiento con el Congreso controlado por los republicanos. Los líderes del partido anunciaron a finales del año pasado que intentarían forzar una anulación de las políticas de inmigración de Obama vinculando el asunto a los fondos para Seguridad Nacional, un enfoque al que el presidente se ha opuesto enérgicamente desde que fue anunciado.

Con órdenes ejecutivas emitidas en el 2012 y este año, Obama ha eliminado en gran medida la amenaza de deportación para más de 4 millones de inmigrantes que ingresaron sin permiso al país, incluidos algunos que fueron traídos por sus padres cuando eran niños.

Los republicanos dicen que el presidente está actuando de forma inconstitucional, y un juez federal en Texas emitió recientemente una orden cautelar que bloquea temporalmente la implementación de esas medidas.

La Casa Blanca apeló el fallo y Obama, expresando confianza en que logrará sacar adelante sus medidas sobre inmigración, dijo el miércoles que llevará la causa ante la Corte Suprema si es necesario.

En una conferencia de prensa anteriormente el jueves, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, no ofreció indicios de un cambio en la estrategia del partido, y evadió reiteradamente responder a preguntas sobre el asunto.

"Cuando tome decisiones, se los haré saber", afirmó al preguntársele cuál sería la reacción de la cámara baja si el Senado aprueba una ley para mantener operando el Departamento de Seguridad Nacional sin vincularla con las medidas de inmigración.

La votación de la cámara alta sobre la medida es esperada en un par de días.

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Los reporteros de la AP Charles Babington, Andrew Taylor y Laurie Kellman contribuyeron a este despacho.

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Interactivo AP:

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