Recelo de votantes británicos ante comicios imprevisibles

Los carteles están en la imprenta y los lemas se van preparando, mientras los políticos británicos se alistan para la batalla en las elecciones nacionales más impredecibles en décadas. Un destacado analista las bautizó como las "elecciones lotería".

Sin embargo, los votantes no parecen muy emocionados por ver quién se lleva el premio.

"No hay nadie que pueda dirigir un país. Todos nos mienten", dijo Victor Loach, un pescadero que vendía su mercancía en la plaza central de Atherstone, 100 millas (160 kilómetros) al noroeste de Londres. "¿Y por qué se gritan entre sí como niños?".

Es una postura muy extendida. Los sondeos de opinión señalan que los votantes no sienten un gran entusiasmo por los conservadores del primer ministro, David Cameron, que aspira a un segundo mandato, ni por el opositor Partido Laborista de Ed Miliband.

Así que, ¿quién ganará las elecciones del 7 de mayo?

"La respuesta sencilla es que nadie", dijo Leighton Vaughan Williams, director de la Unidad de Previsión Políticas en la Escuela de Negocios de Nottingham. "Es muy, muy improbable de hecho que ningún partido logre una mayoría".

"En realidad, es muy, muy improbable que cualquiera de los dos partidos pueda conseguir una mayoría tras las elecciones".

El paisaje electoral británico se ha convertido en un mosaico de partidos que incluye a los nacionalistas escoceses y galeses, a los verdes y a los anti europeístas. Cualquiera de ellos podría terminar poniendo el equilibrio de poder en el Parlamento.

Es un cambio radical tras décadas en el que el sistema electoral británico ofrecía mayorías conservadoras o laboristas en la Cámara de los Comunes. Pero ya no. El apoyo a los dos grandes partidos se ha hundido.

El politólogo de la Universidad de Strathclyde John Curtice, que acuñó el término "elecciones lotería", ha dicho que "las elecciones de 2015 parecen menos una batalla sencilla entre dos alternativas claras que cualquiera de sus predecesoras de la posguerra". Aunque el laborismo suele estar a la izquierda del centro y los conservadores a la derecha, cada vez más votantes tienen problemas para ver la diferencia.

"Llegan a lo grande, te prometen el mundo, y desaparecen", dijo Margaret Warman, una jubilada de la localidad inglesa de Coleshill, que ya está cansada de la campaña a dos meses de las elecciones. Harta de laboristas y conservadores, tiene previsto votar por el Partido Independencia de Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés), que quiere frenar la inmigración y abandonar la Unión Europea.

Las grietas en el sistema político británico eran visibles de 2010. En unos comicios celebrados en plena crisis económica global, los conservadores lograron el mayor número de escaños en la Cámara de los Comunes, pero no suficientes para gobernar solos. Formaron una coalición con los liberal demócratas, un grupo más pequeño.

Desde entonces, el paisaje político ha seguido fracturándose. El apoyo a los conservadores tras cinco años de recortes de gastos ha costado muchos votos al Partido Liberal Demócrata, que se espera pierda muchos de sus 56 escaños.

Un gran beneficiado del desencanto es UKIP, liderado por el afable y amante de la cerveza Nigel Farage. El partido se ha beneficiado de --y sus críticos dicen que ha alimentado-- un creciente resentimiento hacia los inmigrantes y los burócratas europeos, ante la falta de empleos en el país y la reducción de beneficios sociales. Las encuestas sitúan a UKIP en tercera posición para la votación de mayo, aunque el sistema electoral británico implica que probablemente sólo tendrán un puñado de escaños.

Por su parte, el Partido Nacional Escocés ha ganado apoyos desde que estuvo cerca de la victoria en el referéndum escocés de independencia del año pasado. Podría arrebatar muchos escaños a la rama escocesa de los laboristas y complicar que éstos pudieran formar gobierno.

Pese al drama electoral, los políticos están teniendo problemas para atraer la imaginación y la lealtad de los votantes.

El resultado nacional sigue siendo imposible de predecir. La mayoría de las encuestas ponen a los laboristas ligeramente por delante, pero el mercado de apuestas cree que Cameron tiene más opciones que Miliband de ser primer ministro.

"Si yo fuera (Cameron) no me iría a la cama confiando en que seré primer ministro", dijo Vaughan Williams. "Tendría un poquito más de confianza que Ed Miliband, un poquito".

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Jill Lawless está en Twitter como: http://Twitter.com/JillLawless