Abuelas aymaras usan como terapia el balonmano en Bolivia

El balonmano no es demasiado popular en Bolivia, pero no se lo diga a las decenas de mujeres de origen aymara, incluidas numerosas abuelas, que lo practican para combatir los dolores que vienen con la edad.

"Cabeza, cara, hombros, pies y una vuelta entera", dice una canción que solían cantarles a sus hijos y que ahora entonan estas mujeres todos los miércoles, cuando hacen ejercicios de calentamiento.

La terapia consiste en jugar haciendo ejercicios, como correr todas agarradas de la cintura cantando y trotando de un lado al otro por toda la cancha para que al final reciban su premio: "jugar balonmano".

"Es una terapia porque juegan, ríen se divierten. Nosotros creemos que esta parte del programa está dando un gran éxito", explicó el responsable del programa "Vejez activa y saludable", en El Alto, una de las ciudades más pobres de Bolivia y es vecina de La Paz.

El balonmano se juega con una pelota y el objetivo es meter goles, pero, a diferencia del fútbol, no se puede tocar el balón con los pies, con excepción del arquero. Tiene pocos adeptos en Bolivia.

Las "awichas" (abuelas en aymara) se reúnen cada miércoles en una cancha techada de una populosa barriada, haciendo a un lado sus labores domésticas y sus puestos de venta. Se calzan sus zapatillas para jugar como no lo hicieron de jóvenes.

Dolores reumáticos, cataratas y otras enfermedades asociadas con la edad no les impiden corretear por la cancha con sus largas polleras, típicas de las mujeres aymaras.

"Hay días que mis rodillas me duelen por el reumatismo pero jugando se me pasa. Yo inicié hace ocho años, primero solo ejercicios, después jugamos balonmano y mi reumatismo ha disminuido", dijo Rosa Lima, de 77 años y la delantera de su equipo.

Lima vive sola y espera los miércoles para encontrarse con sus amigas y compañeras de equipo para distraerse.

El programa "Vejez activa y saludable" es apoyado por la alcaldía de El Alto y tiene cerca de 1.000 adultos mayores, quienes hacen deporte, tocan música andina y recuerdan los años mozos. También ofrece atención médica gratuita a unos 10.000 inscritos.

La iniciativa poco a poco ha llegado a seis de los 14 distritos de El Alto.

"El deporte es salud, la actividad física ayuda a todos y ser un adulto mayor no es impedimento", dijo el entrenador y coordinador del programa Gonzalo Calle.

"Esto nos ayuda mucho, mire estoy llena de vida y hasta más flaquita", dijo entre risas Juana Poma, de 84 años y quien tiene cinco bisnietos.