Maduro busca el apoyo de los pobres con detención de alcalde

El presidente venezolano Nicolás Maduro parece haber elegido cuidadosamente a su enemigo más reciente.

Aunque el arresto de Antonio Ledezma, alcalde de Caracas, generó manifestaciones de protesta espontáneas y atrajo la condena internacional, también le sirvió de recordatorio a muchos venezolanos de lo que más les disgustaba sobre los políticos predecesores de Maduro y de su fallecido mentor Hugo Chávez, en momentos en que el gobierno socialista enfrenta una crisis económica que ha provocado un desplome en la popularidad del mandatario.

Durante el último año, el atribulado gobierno de Maduro ha arrestado a varios políticos de oposición y a directivos empresariales, acusándolos de conspirar para desestabilizar al gobierno.

Sin embargo, a ninguno le queda el papel de ser el malo del cuento tan bien como a Ledezma, quien ingresó a la política cuando tenía poco más de 20 años y con el paso del tiempo ha amasado una serie de pasivos políticos, uno de los cuales es su relación cercana con el expresidente Carlos Andrés Pérez.

Pérez vivió un auge petrolero en la década de 1970 que impulsó la influencia de Venezuela en el escenario mundial. Sin embargo, una década después, su segundo período como presidente terminó con un juicio político y el exilio luego de que una serie de reformas económicas respaldadas por Washington desataron una agitación sin precedentes.

Ledezma era el gobernador del ahora desaparecido Distrito Federal, puesto para el que Pérez lo había elegido, después de los disturbios de 1989 conocidos popularmente como el Caracazo. Cientos de personas murieron luego de que la policía disparó indiscriminadamente contra venezolanos que salieron a las calles para protestar por un impopular aumento de precios a la gasolina y otras medidas de austeridad.

Maduro se refiere a Ledezma como el "vampiro", y ha aprovechado la relación que éste tenía con Pérez para acusar al político de 59 años de ser una reliquia de la así llamada Cuarta República, un término creado por Chávez para describir una democracia falsa, dominada por las élites, que excluyó a los pobres de la toma de decisiones durante décadas antes de que Chávez fuera elegido presidente en 1999 y comenzara a desplazar al país hacia la izquierda.

De hecho, aun cuando una generación más joven de líderes opositores se distanció de la corrupción del sistema bipartidista del pasado, Ledezma permaneció leal a su mentor y fungió como portador de su féretro en su funeral en 2010, efectuado en Miami. Su oficina está llena de fotografías en que aparecen juntos.

"No me alegro de que esté en la cárcel, pero por fin se está haciendo justicia", dijo Henry Echenique, un taxista de 55 años cuyos amigos perdieron a hijos durante la agitación popular.

En meses recientes, problemas económicos como la escasez generalizada e inflación del 68% se han acumulado, y el apoyo a Maduro ha descendido a 22%, un nivel peligrosamente bajo. La caída en los precios del petróleo, energético del que depende casi totalmente el gasto gubernamental, ha sacudido aún más a las autoridades antes de las elecciones legislativas programadas para este año, en las que, si la oposición gana, probablemente prepararían el terreno para un referendo sobre el gobierno.

Sin embargo, a pesar de lo difícil que se ha vuelto la vida bajo el gobierno de Maduro, las encuestas muestran que muchos venezolanos pobres siguen siendo leales a la revolución iniciada por Chávez y cuando mucho se mantienen indiferentes a una oposición de la que temen pudiera echar marcha atrás y recortar el gasto social.

Si el pasado de Ledezma lo persigue, los obstáculos colocados ante la oposición podrían resultar igual de formidables.

Apenas días después que Ledezma asumiera como alcalde en 2008, el gobierno de Chávez lo expulsó del edificio del ayuntamiento, construido en el centro de la ciudad durante la época colonial, y le redujo sus poderes al crear un puesto de jefe de gobierno que sería responsable de las escuelas, la policía e incluso la recaudación de impuestos. El alcalde respondió con una huelga de hambre que consolidó su posición como uno de los críticos más acérrimos de Chávez.

El golpe a su autoridad le granjeó apoyo y fue reelegido en 2013, llevándose más votos que Maduro en la capital.

El año pasado el alcalde se unió a otros opositores de línea dura para promover el plan llamado "La salida", una estrategia de manifestaciones callejeras enfocadas en obligar al presidente a renunciar.

Maduro se comprometió a presentar esta semana videos que dice demostrarán que el alcalde intenta sembrar agitación con el fin de preparar el terreno para un golpe militar. Hasta ahora la evidencia que ha presentado ha sido débil: una carta pública firmada por Ledezma en la que llama a implementar un gobierno de transición, y un extracto editado de un video en el que un activista radical que se encuentra encarcelado elogia al "viejo zorro" como un firme aliado en la lucha para derrocar a Maduro.

Los partidarios de Ledezma niegan que exista una conspiración de golpe de Estado, y dicen que el gobierno está inventando complots con el fin de evitar ser barrido en las urnas.

"Es un pote de humo que ha lanzado como estrategia para tapar las urgentes necesidades del pueblo venezolano", dijo Mitzy Capriles, esposa del alcalde, en una entrevista el domingo. Agregó que ella y su esposo fueron seguidos por semanas antes de su arresto. "El presidente está profundamente desesperado porque sabe que su modelo económico no funciona en Venezuela".

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Joshua Goodman está en Twitter como: @APjoshgoodman