Termina huelga en puertos de la costa este de EEUU

Casi todos los puertos de la costa oeste de Estados Unidos comenzaron la semana con enjambres de estibadores subiendo y bajando cargas en buques que quedaron varados después de una disputa laboral que duró un mes.

La excepción el lunes era el Puerto de Oakland, donde los problemas persistían tres días después de las negociaciones donde estibadores sindicalizados y patrones alcanzaron un nuevo contrato que abarca los 29 puertos de la costa oeste.

Mike Zampa, portavoz del Puerto de Oakland, dijo que hay nueve buques en el embarcadero listos para que las grúas muevan la carga, pero sólo un barco estaba trabajando debido a una falta temporal de operadores de grúas capacitados.

En otros puertos de la costa occidental, el trabajo regresaba a la normalidad.

Pasarán al menos dos meses para que se restablezca el flujo normal en los puertos que se hacen cargo de casi una tercera parte del comercio internacional estadounidense.

Más de 1.000 puestos se ocuparon el domingo en puertos de Los Ángeles y Long Beach, más del doble que los últimos domingos. Para el lunes, responsables portuarios esperaban cubrir más de 2.000.

Desde Washington a California, el trabajo ha vuelto casi a la normalidad, con peticiones adicionales a los empleados sobre todo en los puertos más grandes para compensar los retrasos causados por la disputa laboral que se alargó un mes.

El domino, un árbitro ordenó el regreso al trabajo en el turno de noche tras decidir que estibadores de la zona de la bahía de San Francisco participaron en paros ilegales que incluyeron tomar descansos al mismo tiempo, entre otras acciones destinadas a reducir la productividad.

El principio de acuerdo se alcanzó el viernes por la noche. Para el sábado, los trabajadores de Oakland y otros puestos estaban empezando a despachar la mercancía acumulada.

Los puertos de la costa oeste gestionan alrededor de una cuarta parte del comercio internacional de Estados Unidos, valorado en casi 1 billón de dólares anuales.

Puertos como los de Los Ángeles y Long Beach --los más grandes del país-- tardarán meses en ponerse al día con la cartera de pedidos.