Ucrania recuerda un año de masacre en Kiev

Hace un año, Ihor Zastavnyi fue baleado tres veces y perdió una pierna cuando participaba en una manifestación que buscaba cambiar a Ucrania en algo mejor. Hoy, Zastavnyi enfrenta un país azotado por guerra, corrupción y que pide al mundo ayuda financiera, al tiempo que aún lamenta la anexión de Crimea por Rusia.

Aún así, cuando reflexiona sobre la situación sigue expresando fe.

"Todo esto no fue en vano. Es imposible pensar así", dijo.

"Cuando una persona lo abandona todo y se dedica completamente a algo, como lo hicieron los Nebesna Sotnya (Cien Celestiales), no puede ser por nada", dijo, refiriéndose al término usado por los ucranianos para aquellos que murieron en los meses de protestas en 2013 y 2014 que llevaron a la caída del presidente prorruso Viktor Yanukovych. El día más sangriento fue hace un año, cuando más de 50 personas murieron por disparos de francotiradores en la plaza principal de Kiev, conocida como Maidan.

Varias fuentes dicen que la cifra de muertos está entre 110 y 123. Incluye a quienes fallecieron en choques previos con la policía y activistas opositores muertos por palizas o en circunstancias misteriosas.

El viernes por la noche, el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, rindió homenaje a las víctimas en una ceremonia memorial.

Acusaciones acaloradas y contradictorias permean la cuestión de quién disparó el 20 de febrero del 2014. Manifestantes y sus partidarios dicen que las balas provinieron de fusiles de policías ucranianos o francotiradores rusos, para tratar de aplastar definitivamente las protestas contra Yanukovych. Sus detractores dicen que elementos radicales dentro del movimiento opositor fueron responsables, supuestamente dispuestos a asesinar a su propia gente para llevar la crisis al desborde.

Poroshenko dijo el viernes que Ucrania tiene evidencia de que Vladislav Surkov, uno de los asesores del presidente ruso Vladimir Putin, organizó a los francotiradores.

Cualquiera que haya sido el objetivo, la balacera forzó el caótico cambio. El día después de la masacre, enviados de la Unión Europea presionaron a Yanukovych y a líderes opositores para que firmaran un pacto que le permitiría al presidente quedarse en el poder por unos meses, pero convocar a elecciones adelantadas y realizar cambios constitucionales que debilitarían su poder.

Pero horas después de que el pacto fue firmado, Yanukovych desapareció. Reapareció de nuevo al día siguiente en uno de sus bastiones en el este de Ucrania y entonces volvió a desaparecer hasta que afloró en Rusia, donde eventualmente abandonó reclamos de seguir siendo presidente.

Sus partidarios en el este y el sur de Ucrania, donde vive una numerosa comunidad rusa, dicen que se trató de un golpe. En unas pocas semanas, soldados rusos solidificaron su presencia en Crimea y los residentes de la península votaron en favor de la secesión en un cuestionable referéndum.

Un mes más tarde, separatistas en la región oriental desataron una guerra contra el gobierno ucraniano que dejado más de 5.600 personas muertas y persiste pese a dos acuerdos de cese al fuego.