Departamentos de policía optan por la moderación

El jefe de policía de Denver dijo a sus agentes que no intervinieran, sino que se mantuvieran firmes y observaran mientras los manifestantes arrojaban pintura roja sobre un monumento a los agentes caídos durante una protesta el fin de semana contra la brutalidad policial.

La orden de no reaccionar molestó a algunos agentes, que creen que transmite el mensaje de que los manifestantes pueden salirse con la suya con delitos cada vez más graves.

Pero en un momento en el que algunos departamentos de policía se ven criticados por utilizar técnicas de estilo militar contra manifestantes para controlar a las multitudes, la estrategia de Denver de apostar por la moderación se está adoptando en agencias de todo Estados Unidos, ya que según los expertos, la interferencia policial puede de hecho escalar la violencia y perjudicar la confianza que inspira el cuerpo en la población.

"Hemos aprendido que proporcionar seguridad en la ruta desde la distancia y evitar de forma deliberada la confrontación directa evita lesiones a los agentes, limita los riesgos legales y minimiza las acciones delictivas de muchos manifestantes", determinó el jefe en un correo electrónico a los agentes, añadiendo que la policía sólo debe tomar "acciones inmediatas" en raras ocasiones. El sábado, la policía detuvo a dos manifestantes por vandalismo, pero sólo después de la manifestación.

"Hoy hay mucho más énfasis en frenar la escalada", señaló el consultor sobre trabajo policial Joe Brann, ex jefe y fundador del programa del Departamento de Justicia Policía Orientada a la Comunidad. "Proporciona más confianza, con estas protestas, cuando ves signos de que la policía está siendo muy razonable, y actúa en proporción cuando tiene que tomar medidas y no están saltando a la refriega alegremente".

Las tácticas agresivas de la policía provocaron críticas en Ferguson, Missouri, donde agentes con material antimotines y equipo de categoría militar se enfrentaron con los manifestantes después de que Michael Brown muriera por disparos de la policía. Esa reacción renovó las dudas sobre cómo responder mejor a las protestas, y llevó a muchos departamentos a revisar sus políticas.

El jefe de policía de Denver, Robert White, dijo a los agentes que la política de moderación había resultado efectiva en protestas previas por muertes de civiles a manos de la policía, incluyendo la de Brown y la muerte por asfixia de Eric Garner en la ciudad de Nueva York. Las protestas estallaron de nuevo cuando los agentes implicados en ambos casos no fueron procesados por jurados locales de instrucción.

"Siempre tenemos que sopesar, ¿en qué nos estamos metiendo? Si la situación se deteriora por la acción policial, no siempre es la mejor maniobra", señaló el jefe de policía de Salt Lake City, Chris Burbank, cuyos agentes presenciaron sin intervenir cómo un hombre pintaba en su comisaría con un rotulador durante una protesta reciente. Después fue detenido. "Comprendo la frustración. Pero tenemos que mirar a la situación general".

Es un cambio de dirección respecto a los días en los que los agentes se apresurarían a intervenir, dijo Chuck Wezler, director ejecutivo del Police Executive Research Forum, y hacer detenciones, en ocasiones causando un conflicto mayor. "Uno no va a dejar que se escapen. Simplemente no es necesario internarse en la multitud y crear más conflicto", dijo.

Los jefes de policía en Chicago, Boston, Nashville, Tennessee y otros lugares han adoptado esta estrategia más laxa para las manifestaciones, cerrando calles para las marchas y abriendo líneas de comunicación con los grupos de protesta. El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, pidió moderación a la policía para "minimizar la confrontación innecesaria" antes del anuncio en noviembre de que no se presentarían cargos contra el agente de Ferguson que mató a Brown.

La gestión de las protestas comienza antes de que los manifestantes tomen las calles, señaló el mayor Max Geron, del Departamento de Policía de Dallas, académico en estudios sobre seguridad y que escribió la tesis de su maestría sobre protestas y trabajo policial. Geron estudió las respuestas de los departamentos de policía de Dallas; Portland, Oregon; la ciudad de Nueva York y Oakland, California ante las marchas de Occupy Wall Street y determinó que la estrategia de mantener distancias funciona mejor cuando es posible adoptarla.

Por ejemplo, la policía de Portland asignó agentes concretos para patrullar los campamentos de Occupy, para que los manifestantes pudieran familiarizarse con ellos, señaló Geron. En Salt Lake City, la policía se puso en contacto con los manifestantes para que pudieran ser detenidos en sus propios términos.

"Estoy convencido de que si la primera respuesta de la policía a una reunión son escudos antimotines y cascos, eso dice, lancen piedras y botellas, estamos esperando esta horrible confrontación", dijo Burbank. "Lo que uno intenta es encontrarse y decir, ¿qué necesitan, cómo podemos facilitar su libertad de expresión?".