Plan de seguros de salud de Obama en la cuerda floja

Miles de personas que se inscribieron para comprar un seguro médico este fin de semana podrían no estar al tanto de que sus beneficios al amparo de la reforma de salud del presidente Barack Obama podrían tener corta vida.

La temporada de inscripción del 2015, que concluye el sábado, no ha experimentado hasta ahora las fallas técnicas del año pasado. Pero un caso ventilado ante la Corte Suprema podría causar que millones de personas pierdan su asistencia financiera.

La Ley de Cuidado de Salud Accesible todavía está sujeta a los vaivenes políticos.

"Esto sería devastador", se lamentó Nita Carter, que supervisa el sistema de inscripciones estatal para UHCAN Ohio, un grupo promotor de servicios de salud. "Sin el subsidio, muchos no podrían costear el seguro médico".

El caso ante la Corte Suprema, caratulado King v. Burwell, está en boca de los expertos en Washington. Pero una reciente encuesta de la Fundación Familia Kaiser halló que más de la mitad de los encuestados "no se ha enterado de nada" y otro 30% "apenas un poco".

La ley ofrece seguro médico privado y subvencionado a las personas que no lo tienen por medio de su empleo.

Sin embargo, los oponentes al seguro de salud de Obama que plantearon la demanda sostienen que el texto de la ley permite al gobierno federal abonar esos subsidios solamente en los estados que han establecido sus propios mercados de seguro. La mayoría no lo ha hecho.

El gobierno y los legisladores demócratas que redactaron la ley dicen que la intención clara del Congreso fue suministrar subsidios a los residentes de todos los estados.

Nadie puede prever cómo fallará el tribunal supremo de justicia. Pero si los demandantes ganan, los beneficiarios en 37 estados en los que el gobierno maneja esos mercados de seguro podrían perder sus subsidios.

Dos cálculos independientes estiman que unos 8 millones de personas abandonarían su seguro en una reacción en cadena que haría aumentar los costos para quienes compran pólizas de seguro independientes.

Después de renovar su seguro esta semana en Austin, Texas, el trabajador petrolero Nassir Al Sawafi no sabía que el seguro de Obama enfrentaba otro obstáculo. Más de 800.000 personas tienen seguro subvencionado en Texas, donde el gobierno federal maneja el mercado del seguro porque el exgobernador republicano Rick Perry se negó a hacerlo.

Sawafi dijo que recientemente fue despedido de su empleo como consecuencia de la brusca caída de los precios del petróleo. Y como su ingreso ha bajado drásticamente, pudo conseguir un subsidio federal mucho mayor para el plan de seguro de su familia. Esa circunstancia redujo el costo mensual del seguro de 570 dólares a 14 dólares.

"Cuando tengo el dinero, pago. Pero cuando no lo tengo, ellos pagan, por lo que me siento seguro", afirmó.

Los argumentos orales ante la Corte Suprema se ventilarán el 4 de marzo.

Las pérdidas de beneficios se concentrarían en los estados dominados por los republicanos como Texas, que se ha resistido a la ley. Los asegurados en Florida, Carolina del Norte, Georgia, Michigan y Nueva Jersey también serían grandes perdedores.

Los residentes de los estados dominados por los demócratas que manejan sus propios mercados de seguro, inclusive California y Nueva York, seguirían recibiendo beneficios. Pero también podrían verse afectados si Obama se ve forzado a negociar con el Congreso dominado por los republicanos y accede a cambios radicales.

Técnicamente, la buena voluntad del Congreso arreglaría el problema. Pero después de años de oponerse encarnizadamente al plan de seguro de salud promovido por Obama, es improbable que los republicanos lo ayuden.

Se prevé un fallo para fines de junio.