Ex preso Guantánamo pedirá que Argentina reciba a detenidos

Un ex prisionero de la base naval estadounidense en Guantánamo y ahora refugiado en Uruguay viajó a Argentina para pedir al gobierno que acceda a recibir a detenidos en esa prisión.

El sirio Abu Wa'el Dhiab, uno de los seis presos de Guantánamo que fueron liberados en diciembre y recibidos en Uruguay por orden del presidente, José Mujica, dijo el martes por la noche al medio de internet Barricada TV que vino a Argentina para pelear por sus compañeros todavía detenidos en la base estadounidense que fue abierta en 2002 en Cuba.

Dhiab dijo que presentará "una demanda de si (el gobierno) puede recibir acá de forma humanitaria a presos de Guantánamo (sic)". El entrevistado no especificó cuándo realizará esa petición ni ante qué organismo.

Explicó que en Guantánamo era forzado a comer ante su resistencia a ingerir alimentos que le perjudicaban su salud, con una sonda aplicada en su nariz. "Allí (donde le alimentaban) hablé con un compañero de Yemen que me dijo 'cuando salgas no nos olvides'. Yo me emocioné mucho, nunca voy a olvidar los compañeros que están allá y por eso es que vine para acá para luchar", sostuvo.

Dhiab habló en árabe y fue traducido al español por un traductor durante la entrevista. El ex prisionero se mostró con una vestimenta naranja muy similar a la que usan los presos de Guantánamo bajo un estatus de mayor disciplina.

"Yo pido el mínimo derecho humano de vivir con mi familia y mis hijos. Yo vivía de forma normal con mis esposa y mis hijos antes...mi mujer sufrió mucho, fue detenida muchas veces en su país por mi causa y ahora espero que pueda reencontrarme con ellos", afirmó.

El libanés fue uno de los seis expresos de la cárcel de Guantánamo que llegaron en diciembre en calidad de refugiados a Uruguay, país vecino de Argentina y con el que integra el bloque Mercosur. El presidente uruguayo señaló que los ex detenidos eran libres de irse del país cuando quisieran.

Mujica también mostró un documento del Departamento de Estado firmado por un funcionario oficial estadounidense que aseguraba que "no hay información" de que los seis refugiados "estuvieran involucrados en la realización o la facilitación de actividades terroristas" contra Estados Unidos, o sus socios o aliados.

Desde enero de 2002, cuando el centro de detención se abrió en la base naval estadounidense, unos 620 prisioneros han sido liberados o transferidos y la mayoría de ellos no han realizado declaraciones públicas.