Exposición en Jerusalén alimenta el debate sobre saqueos

A primera vista, las antiguas tablillas babilónicas expuestas por primera vez en un museo de Jerusalén no parecen más que piezas de arcilla marcadas.

Pero estos tesoros de 2.500 años de antigüedad, procedentes de lo que hoy es Irak, se han convertido en una parte del espinoso debate arqueológico sobre cómo gestionar reliquias históricas que se cree fueron excavadas por saqueadores durante el caos de la guerra en Oriente Medio.

Los expertos en escritura cuneiforme, uno de los alfabetos más antiguos del mundo, dicen que la colección de 110 tablillas de arcilla supone la prueba escrita más antigua sobre el exilio judío recogido en la Biblia en lo que ahora es el sur de Irak, ofreciendo una nueva visión sobre un periodo de formación del judaísmo primitivo.

Pero las tablillas también cuentan una historia más turbia del mundo moderno, según académicos familiarizados con el comercio de antigüedades: una historia del caos en Irak y Siria que ha llevado a robos rampantes de la rica herencia arqueológica y un gran aumento de las tablillas cuneiformes disponibles en el mercado internacional de antigüedades.

Importantes museos estadounidenses han prometido no exponer artefactos de origen incierto aparecidos en las últimas décadas, dentro de un esfuerzo en la última década por disuadir el tráfico ilícito de antigüedades. Pero las inscripciones cuneiformes se han convertido en una gran excepción, y algunos alegan que estas reliquias se perderían para la historia si no llegan a manos académicas.

"No estamos interesados en nada adquirido de forma ilegal o sacado de contrabando", dijo Amanda Weiss, directora del Museo Tierras de la Biblia en Jerusalén, donde las tablillas se exponen este mes.

"Pero el papel de un museo es proteger estas piezas", añadió. "Para eso estamos aquí".

El saqueo de antigüedades en el Medio Oriente asolado por la guerra se ha convertido en una gran preocupación para la comunidad arqueológica, y algunos arqueólogos comparan las imágenes por satélite de yacimientos en Irak y Siria con un paisaje lunar por el aspecto que muestran tras el paso de los ladrones de antigüedades.

Los expertos aseguran que los extremistas del grupo Estado islámico y miembros de otras milicias financian sus actividades en parte a través del tráfico ilegal de antigüedades, y las autoridades en todo el mundo han intentado detener el flujo de artefactos.

Un académico estadounidense de historia antigua judía familiarizado con las tabletas expuestas en Jerusalén señaló que se compraron en el mercado londinense de antigüedades en un momento en el que esta clase de piezas inundaba el mercado tras la Primera Guerra del Golfo en 1991, un claro indicio de que fueron saqueadas. El académico habló bajo condición de anonimato para comentar una posible actividad ilegal.

El coleccionista israelí David Sofer, con sede en Londres y que prestó la colección cuneiforme al museo en Jerusalén, negó cualquier ilegalidad. Sofer dijo haber comprado las tablillas en Estados Unidos en la década de 1990 de una persona que las obtuvo en subastas públicas en la década de 1970.

"Estas cosas estarían perdidas, y no se reconocería lo que son", afirmó, si él no las hubiera comprado.

Las piezas llenan un hueco de 130 años en la historia del pueblo de Judea en su exilio a Babilonia tras la destrucción de Jerusalén a mediados del siglo V antes de Cristo señaló Laurie Pearce, experta en textos cuneiformes de la Universidad de California, Berkeley.

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Daniel Estrin está en Twitter en https://www.twitter.com/danielestrin