Debaten por licencias para inmigrantes en Nuevo México

Alejandro Altamirano ha vivido en México por más de 10 años y es ahí donde está criando a sus dos hijas, nacidas en Estados Unidos.

Pero el granjero de 36 años oriundo de Durango, México, teme quedar tras las rejas si pierde su licencia de conducir.

Durante años, Nuevo México estuvo a la vanguardia en la entrega de licencias de conducción a personas que se sospechaba estaban en Estados Unidos sin permiso legal. Ahora, una propuesta de ley para frenar esa práctica está cobrando fuerza pese a una tendencia en numerosos de estados de entregar licencias a todo el mundo, sin importar su estatus migratorio.

La Cámara de Representantes, donde los republicanos consolidaron su control, se apresta aprobar una medida para repeler una ley del 2003 que hizo de Nuevo México uno de los primeros estados en ofrecer licencias de conducción a inmigrantes sin importar su estatus. Sin embargo, el resultado en la cámara baja pudiera no importar porque en el Senado los demócratas han prometido pelear la propuesta.

Nuevo México tiene el mayor porcentaje de hispanos y la única gobernadora hispana, pero la propuesta aun así ha desatado una batalla.

Partidarios de la medida dicen que sondeos muestran que la mayoría de los residentes de Nuevo México quieren revertir curso y repeler la ley. Argumentan que hacerlo ayudaría a prevenir fraude y ayudaría al estado a cumplir con los requerimientos federales de identificación.

Este año, California comenzó a emitir licencias de conducción para inmigrantes que están sin autorización en el país, lo que elevó el número de estados que lo hacen a 10. California espera que unas 1,4 millones de personas soliciten las licencias en los próximos tres años.

"Es un producto de muchos años y la necesidad de licencias de conducción", dijo Tanya Broder, abogada del National Immigration Law Center en Los Angeles. "Desde la perspectiva de políticas, tuvo sentido que todos los choferes hicieran pruebas, tuvieran licencia y seguro, fueran responsables de sus antecedentes como conductores".

Los que quieren que la ley en Nuevo México siga en vigor dicen que su anulación dañaría a familias trabajadoras. Dicen además que otros estados que han entregado licencias a inmigrantes no autorizados no contradicen las leyes federales de identificación.

La oposición argumenta que Nuevo México se ha convertido en un refugio para quienes buscan obtener licencias de conducción de forma fraudulenta para cometer delitos, sin intenciones de vivir en el país.