HRW: Abusos en obras de museos en Abu Dabi pese a reformas

Las reformas impulsadas por Emiratos Árabes Unidos no han hecho suficiente para frenar la explotación de inmigrantes que trabajan en la construcción de un destacado centro cultural que acogerá sedes para los museos Louvre y Guggenheim, dijo el martes un informe de un grupo de derechos humanos que fue inmediatamente rechazado por una promotora respaldada por el gobierno.

Un informe de 82 páginas, Human Rights Watch reconoció "pasos positivos" de las autoridades de Emiratos para mejorar las condiciones de los trabajadores, la mayoría procedentes del sureste asiático, en el proyecto Saadiyat Island de la capital Abu Dabi.

Sin embargo, añadió que algunos de los empleados siguen enfrentando los abusos documentados por el grupo en dos informes previos, incluyendo empleadores que confiscan pasaportes a los trabajadores, retención de salarios y prestaciones y alojamientos en malas condiciones. Quienes van a la huelga para protestar por sus condiciones se enfrentan a la deportación, destacó.

"El progreso en el respeto a los derechos de los trabajadores en Saadiyat Island corre el riesgo de desaparecer si los trabajadores saben que no pueden protestar cuando las cosas van mal", dijo Sarah Leah Whitson, directora del grupo para la región. "Las nuevas leyes y códigos de conducta son tan buenos como su aplicación".

El informe es el último de los elaborados por grupos internaciones de derechos que pone el foco sobre las prácticas laborares en la región del golfo Pérsico. Bendecidos por una inmensa riqueza procedente del petróleo pero con poblaciones relativamente pequeñas, Emiratos y otros países de golfo necesitan de millones de trabajadores inmigrantes temporales para construir sus elevados rascacielos, trabajar en los centros comerciales, conducir sus taxis y limpiar casas y hoteles.

Human Rights Watch estima que, solo en Emiratos, hay más de cinco millones de trabajadores inmigrantes con sueldos bajos.

Tourism Development and Investment Company (TDIC), una empresa respaldada por el gobierno y que está detrás del proyecto, rechazó las "conclusiones infundadas" del documento, diciendo que estaban "anticuadas y basadas en metodologías desconocidas".

Antes había establecido una "Política de Prácticas de Empleo" que fijó los estándares para las empresas que participan en sus proyectos y construyó un edificio que se suponía acogería a los empleados de todos sus contratistas y subcontratas.

También contrató a la firma de auditoría PricewaterhouseCoopers para controlar los trabajos sobre el terreno, y dijo que tomó medidas "allí donde había una queja creíble", incluyendo el despido de empresas que violan sus políticas.

"TDIC siempre ha estado abierta a participar en un diálogo constructivo sobre el empleo de mano de obra expatriada en todo el mundo. TDIC seguirá trabajando estrechamente con sus socios y hará mejoras allá donde queden dentro de sus competencias", dijo en un comunicado.

Human Rights Watch dijo que no pudo determinar la extensión de los abusos porque las autoridades de Emiratos le impidieron investigar el tema abiertamente y bloquearon entrevistas a los trabajadores en la obra.

El grupo entrevistó a 113 empleados y ex empleados que habían trabajado en el proyecto para siete contratistas o subcontratas distintas durante 2013 y 2014, según el documento. Algunos dijeron que no recibieron su salario durante meses, enfrentaron arrestos y deportaciones por hacer huelga y fueron alojados en "viviendas abarrotadas y con poca higiene".

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El periodista de AP Adam Schreck está en Twitter en www.twitter.com/adamschreck .