Disputa por ruido de jets en Hamptons alcanza punto álgido

La lucha latente desde hace tiempo por el ruido de los aviones y helicópteros que aterrizas en los Hamptons, Long Island, alcanzó su punto álgido este invierno: Funcionarios municipales están considerando nuevas leyes para limitar estrictamente los vuelos, mientras defensores de la aviación se encaminan a los tribunales para poder seguir volando.

"El ruido hace que me suba la presión arterial; no puedo dormir", dice Teresa McCaskie, residente desde hace un años en Mattituck y detractora desde hace mucho del ruido causado por los aproximadamente 25.000 despegues y aterrizajes anuales en el cercano aeropuerto de East Hampton. La mayoría de las operaciones -- casi 20.000 -- se registran entre mayo y septiembre.

"No se puede ignorar, no se puede dejar pasar", añadió. "Y no es solo uno o dos; es un sonido constante. No se puede pensar con claridad, no se puede funcionar. Es imposible".

Tras recibir 24.591 quejas por ruido relacionado con el aeropuerto en 2014, casi el cuádruple que las 6.776 del año anterior, funcionarios municipales están preparando nuevas leyes que limiten estrictamente el acceso a las instalaciones. Las quejas sobre el ruido han aumentado en la última década.

Entre los cambios propuestos por las autoridades locales hay un veto a volar entre las 11 de la noche y las 7 de la mañana, y límites a las aeronaves consideradas "ruidosas" según los estándares de la FAA. El cambio más radical es la intención de prohibir todos los vuelos de helicópteros desde el mediodía del jueves al mediodía del lunes durante el verano. Está prevista la celebración de una audiencia pública a principios de marzo y el supervisor municipal Larry Cantwell espera una votación final antes del Día de la Memoria.

"La reacción es un tanto predecible", dijo Cantwell en una entrevista telefónica la semana pasada. "La industria de la aviación, los que tienen empresas de helicópteros, no están contentos. Pero, en general, la reacción de aquellos afectados por el ruido parece ser de apoyo".

Los funcionarios municipales siguen abiertos a negociar con operadores de aeronaves para modificar las propuestas, siempre y cuando se traduzcan en menores quejas por ruidos, añadió.

Una coalición formada por líderes de la industria de la aviación y otros, que el mes pasado presentó una acción legal para limitar el poder de la municipalidad para regular el aeropuerto, reaccionó con sorna a los cambios.

"El ayuntamiento ha propuesto una serie de drásticas restricciones sin precedentes que bloquearían el acceso a un aeropuerto financiado con fondos federales, discriminan a los helicópteros y otros operadores y que probablemente fracasarán por una serie de razones", dijo Loren Riegelhaupt, portavoz de la Coalición de Amigos del Aeropuerto de East Hampton. "Si se aprueba, la recomendación de la junta de la ciudad seria esencialmente cerrar el aeropuerto durante el verano".