Primera elección tras ataques en Francia eleva tensiones

La renacida extrema derecha francesa está luchando para acaparar la atención este fin de semana, cuando el Frente Nacional se enfrente al Partido Socialista en una elección para un escaño vacante en el parlamento.

La votación del domingo en la región de Doubs es el primer examen electoral desde los ataques terroristas de enero. Los comicios elevaron la tensión política mientras el país espera a ver si el mensaje antiinmigración del partido alcanza más corazones que el de unidad que el gobierno galo está intentando preservar.

La candidata del Frente Nacional al escaño, Sophie Montrel, advierte en contra de un "peligro islámico" en Francia, mientras que su rival socialista, Frederic Barbier, espera capitalizar la unidad que mostró la nación tras los ataques al semanario satírico Charlie Hebdo y a un supermercado kosher en el que murieron 17 personas.

El trauma provocado por tres radicales islamistas impulsó el decadente perfil del presidente socialista François Hollande. Desde entonces, ha trabajado para limitar las repercusiones sobre la comunidad musulmana del país, de cinco millones de habitantes, y asegurar que los jóvenes que viven al margen de la sociedad se conviertan en miembros activos de ella.

La carrera electoral de Doubs determinará si el país sigue agitado e intentando encontrar su lugar, y a los indecisos políticos de la oposición conservadora les indicará la dirección a tomar ahora -- respaldar al gobierno rival o lanzarse a por la ultraderecha. Tanto Montrel como Barbier quieren convencer a los votantes del en su día poderoso partido conservador UMP del ex presidente Nicolas Sarkozy, cuyo candidato quedó fuera en la primera ronda de la semana pasada.

Esta derrota dejó al descubierto nuevas divisiones en el partido, que no logró ponerse de acuerdo sobre si aconsejar o no a los votantes de Doubs que respalden a su rival socialista, bloqueando a la extrema derecha.

Montrel ganó la primera ronda de los comicios con una ventaja de cuatro puntos sobre Barbier, quien se esperaba ocupase el puesto del dirigente socialista Pierre Moscovici, quien presentó su dimisión para pasar a ser comisario europeo.

Una encuesta publicada la semana pasada sugirió que el candidato socialista derrotaría a su rival. Mientras hacía un llamado a sus votantes para movilizarse, la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, reconoció el viernes que el resultado está "muy abierto".

Le Pen se ha convertido en uno de los actores principales del panorama político francés tras una serie de victorias electorales el año pasado. Tiene tres representantes en el parlamento nacional e incrementó el número de escaños que ocupa en el europeo, de tres a 24 -- más que ninguna otra formación gala.

Ahora, la vista de Le Pen está puesta en las elecciones presidenciales de 2017. Si objetivo ha sido dar al partido una presencia de base de la que carecía con su anterior líder, su padre Jean-Marie Le Pen. Para ello, suavizó su mensaje para acercarlo a los ciudadanos ajenos a la órbita de la extrema derecha y sustituyó a las figuras de línea dura de la vieja guardia por estrategas más jóvenes.

Las elecciones departamentales de marzo y las regionales de diciembre ofrecen al Partido Nacional ocasiones para multiplicar las redes locales que son vitales para los comicios presidenciales.