Funcionario de la ONU: Norcorea debe abolir culto a Kim

Una campaña dentro de Naciones Unidas para llevar al líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, ante la corte internacional por crímenes contra la humanidad ha desencadenado una defensa feroz en Pyongyang, donde está siendo tratada como una declaración diplomática de guerra, un acto agresivo que tiene la intención no sólo de cerrar los campos de prisioneros, sino también derrocar a Kim y desmantelar el culto a la personalidad durante tres generaciones en su familia.

¿Más paranoia?

De hecho, según el relator especial de la ONU sobre derechos humanos en Corea del Norte, eso no está demasiado lejos del objetivo, aunque manifestó que nadie está abogando por una opción militar para obligar al régimen a cambiar.

"La primera orden del día sería, pienso yo, lograr la liberación de esos 80.000 a 100.000 (prisioneros) inmediatamente y desintegrar estos campamentos", dijo el relator Marzuki Darusman en una entrevista con The Associated Press. "Pero eso sólo puede ocurrir si este sistema de culto al liderazgo es desmantelado completamente; y la única manera de hacer eso es si la familia Kim es desplazada de manera efectiva, si es removida eficazmente de la escena, y llega un nuevo liderazgo en su lugar".

Declaraciones tan contundentes por parte de un alto funcionario de la ONU son inusuales, aunque comunes entre funcionarios estadounidenses.

Darusman dijo que propuesta previas sometidas a la ONU tratando de persuadir o forzar a Corea del Norte a mejorar su respeto a los derechos humanos fueron en su mayoría ejercicios "retóricos".

Pero señaló que esta resolución, aprobada por la Asamblea General en diciembre, es más significativa porque responsabiliza a Kim basándose en un reporte de 372 páginas de hallazgos presentados el año pasado por la Comisión Investigadora --respaldada por la ONU-- que detalló detenciones arbitrarias, tortura, ejecuciones y campamentos de prisioneros políticos.

"Éste es un cambio notable en la posición de la comunidad internacional", dijo Darusman durante una visita reciente a Tokio. Los norcoreanos "están en su posición más vulnerable en este punto, cuando quiera que la culpabilidad y responsabilidad del líder supremo sea presentada en todo su esplendor ante el escrutinio público internacional".

La respuesta de Corea del Norte ha sido amenazar con realizar más pruebas nucleares, celebrar manifestaciones masivas en todo el país, una campaña de calumnias contra desertores que cooperaron en el informe de la ONU y acusaciones constantes de que Estados Unidos orquestó todo en un intento por acelerar un cambio de régimen.