Cinco cosas sobre la aviación en Asia

Un avión de AirAsia con 162 personas a bordo desapareció el domingo mientras volaba desde Indonesia a Singapur. A continuación cinco cosas a saber sobre la aviación en Asia, donde el aumento de la demanda está originando abrumadores retos de seguridad:

1. A medida que las economías del sudeste asiático siguen creciendo, cada vez más gente tiene recursos financieros y apetito por viajar. Las aerolíneas están luchando para asegurar que sus estándares de formación y seguridad siguen el ritmo de la demanda.

2. Actualmente hay 1.600 aviones operando solo en el sudeste asiático, según Brendan Sobie, un analista de aviación en Sídney. Apuntó que es la única región del mundo en la que hay tantas aeronaves pedidas como las que ya están en funcionamiento, una señal de que el rápido crecimiento del sector continuará.

3. La región Asia-Pacífico registra el 31% del tráfico aéreo mundial de pasajeros, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo. En dos décadas, esta cifra se espera que suba al 42%. Se espera que Asia sume 1.800 millones de pasajeros anuales más para un mercado total de 2.900 millones.

4. Asia no tiene suficientes programas de formación para entrenar a todos los pilotos de que necesita, dijo David Greenberg, un ex ejecutivo de la aerolínea Delta Air Lines. Añadió que la escasez de pilotos ha provocado una feroz competencia por los profesionales, ya que las aerolíneas de Oriente Medio y Asia recurren a Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa para cubrir sus necesidades. Boeing proyecta que la región Asia-Pacífico necesitará 216.000 nuevos pilotos en los próximos 20 años, más que ninguna otra parte del mundo.

5. Los salarios de pilotos y técnicos en el sureste asiático no han subido lo suficiente como para compensar el coste de la formación, lo que disuade a la gente de buscar una carrera en la aviación, dijo Lim Chee Meng, director ejecutivo de Mil-Com Aerospace Group, una empresa de formación con sede en Singapur. La falta de personal formado implica que hay menos trabajadores para repartir una carga de trabajo cada vez mayor, y eso supone riesgos.