Nuevo sistema en Liverpool, mala noticia para Balotelli

Esta Navidad se siente distinta en las filas del Liverpool.

Hace 12 meses, el club era líder de la Liga Premier, lo que siempre constituye un logro importante en el fútbol inglés, y desplegaba el fútbol más emocionante en el circuito.

El uruguayo Luis Suárez prodigaba numerosos goles y Brendan Rodgers recibía grandes elogios por sus cualidades como técnico. Por primera vez en años, el club lucía como un serio aspirante al título.

En la Navidad de 2014, ya sin Suárez, hay poco para celebrar. Los "Reds" están en el décimo sitio. Jamás se habían ubicado tan abajo en la tabla el 25 de diciembre desde 1992, cuando se inauguró el formato de la Premier.

Están fuera de los sitios que otorgan boleto a la Liga de Campeones, tienen muchas dudas sobre su artillero Mario Balotelli, han relegado recién a su arquero titular y no encuentran la forma de apuntalar su endeble zaga.

¿Un título? Parece imposible. Cuando mucho el Liverpool aspiraría a los primeros cuatro puestos, con lo que volvería a la Champions.

Pero incluso para eso, deberá mejorar pronto.

Rodgers enfrenta el mayor desafío en su gestión de dos años y medio, pero en la última semana han surgido señales de que el Liverpool ha comenzado a andar el camino a la recuperación.

Y ese camino ha incluido un cambio en la formación y estilo de juego del equipo, en un intento por emular la fluidez ofensiva que mostró durante la campaña anterior. Rodgers ha implementado un 3-4-3, con una línea delantera veloz y fuerte, en busca de infundirle intensidad al cuadro.

Liverpool encontró la actitud buscada pero no el resultado. Cayó 3-0 ante Manchester United el 14 de diciembre. Pero una victoria por 3-1 sobre el Bournemouth en los cuartos de final de la Copa de la Liga y una buena exhibición el domingo, en el empate 2-2 ante Arsenal, han dado esperanza a Rodgers y a sus pupilos.

"No hemos adoptado este sistema por casualidad", comentó el estratega. "Hemos dedicado muchas horas a meditar cómo podíamos aprovecharlo. En los últimos tres partidos hemos estado más cerca. Tenemos que trabajar más duro. Los jugadores se adaptan al club, y las actuaciones tendrán que mejorar"

"Se trata de redescubrir el ritmo y la intensidad, y ya lo estamos viendo".

Nada de eso suena bien para Balotelli.

La indolencia del delantero italiano no parece sentar adecuadamente en el ritmo revolucionado que prefiere Rodgers. La línea de tres colocada adelante por el Liverpool en los últimos tres encuentros ha quedado integrada por Raheem Sterling, Philippe Coutinho y Adam Lallana.

Se trata más bien de mediocampistas de ataque, rápidos y vivaces, que no dan un respiro a los zagueros rivales.

Esas características son ajenas a Balotelli, criticado por su estilo relajado y por no haber marcado un solo tanto en la liga desde que llegó en agosto, procedente del Milan.

"En el trabajo con Mario, vemos a alguien que es mejor dentro del área y en las proximidades de ésta, de modo que su nivel de intensidad y 'pressing' no son parte de su juego", recalcó Rodgers. "Uno tata de aprovechar al máximo los jugadores que tiene y las cualidades de éstos".

El plazo de transferencias se abre en enero, y hay especulaciones de que están contados los días de "Supermario" en Anfield. También es incierto el futuro del arquero Simon Mignolet.

El internacional belga quedó relegado a la suplencia por un "periodo indefinido", luego de mostrarse muy nervioso en varios partidos. Brad Jones lo ha reemplazado.

Aunque el guardameta australiano ha recibido seis tantos en tres encuentros, Mignolet seguirá en la congeladora".

"No he perdido la confianza en él. Sigue siendo un arquero sobresaliente", aseguró Rodgers respecto de Mignolet. "Estoy seguro de que cuando llegue su momento de volver, lucirá como un mejor portero".

Liverpool visita al Burnley este viernes, antes de recibir a Swansea y Leicester.