General de EEUU decidirá sobre soldado que huyó

El destino del sargento del ejército Bowe Bergdahl está ahora en manos de un alto general estadounidense en Carolina del Norte, quien decidirá si el soldado será acusado de deserción después de que abandonó su puesto en Afganistán en 2009 y el Talibán lo capturó.

El cargo de deserción en época de guerra se puede castigar incluso con la muerte. Pero el ejército, que remitió el caso al general Mark Milley, jefe del Comando de las Fuerzas del Ejército de Estados Unidos en Fort Bragg, Carolina del Norte, indicó que él tiene varias opciones.

Milley podría decidir no aplicarle cargos a Bergdahl, recomendar una acción disciplinaria, o convocar a una corte marcial por ofensas más graves, tales como deserción o ausencia sin licencia.

La investigación sobre la desaparición de Bergdahl, el 30 de junio de 2009 ha concluido, y altos líderes del Pentágono y del Ejército fueron informados de los resultados la semana pasada. Los detalles sobre la conclusión del informe no han sido dados a conocer.

Bergdahl presuntamente se alejó de su unidad tras expresar recelos en torno al papel de las fuerzas armadas de Estados Unidos --así como con relación al suyo propio-- en Afganistán. El Talibán lo capturó y quedó retenido por miembros de la red Haqqani, un grupo insurgente vinculado al Talibán que opera en Pakistán y Afganistán.

El 31 de mayo, Bergdahl fue entregado a las fuerzas especiales estadounidenses en Afganistán como parte de un canje por cinco altos comandantes del Talibán que estaban encarcelados en la base de Bahía de Guantánamo, en Cuba. Después de pasar unas dos semanas recuperándose en un hospital militar estadounidense en Alemania, Bergdahl fue enviado el 13 de junio al Centro Médico Brooke del Ejército en Fort Sam Houston en Texas. Ahora realiza labores administrativas en la base a la espera de que se emita la conclusión del caso.

Al general de división Kenneth R. Dahl se le encargó llevar a cabo una investigación exhaustiva del asunto, y pasó meses entrevistando a miembros y comandantes de la unidad, así como reuniéndose con Bergdahl y su abogado, Eugene Fidell, un experto de justicia militar que también imparte conferencias como visitante en la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale.

Dahl presentó su informe a mediados de octubre, y éste fue sometido a una amplia revisión legal y un análisis para determinar cómo puede proceder legalmente el Ejército en este caso.

Una investigación militar en 2009 concluyó que Bergdahl abandonó su puesto deliberadamente, con base en evidencia disponible en ese momento. Desde que fue puesto en libertad, algunos ex soldados que se desempeñaron con él han dicho que es un desertor y dijeron que debería rendir cuentas por haber abandonado su puesto. Otros han insinuado que las tropas fueron puestas en peligro, e incluso murieron por fuego enemigo, mientras intentaban hallar al sargento.

Pero hay otros que afirman que, incluso si Bergdahl se alejó deliberadamente, sus cinco años en cautiverio fueron un castigo más que suficiente para él.