Dodgers trazan nuevo camino con roster renovado

Andrew Friedman hizo cambios a granel en sus dos primeros meses al mando de los Dodgers de Los Angeles, un equipo que ganó 94 partidos la temporada pasada. Ninguna de las transacciones llamó más la atención que el canje del popular toletero Matt Kemp, junto con 32 millones de dólares, a un rival divisional por un receptor.

Cuando a Friedman le recuerdan que será detestado en la ciudad si el equipo no gana la Serie Mundial tras la salida de Kemp, el nuevo presidente de operaciones deportivas responde con una risa.

"No más de lo que nos odiaremos nosotros mismos", señaló Friedman.

Friedman diseñó un abarcador plan para rearmar los Dodgers tras irse de Tampa Bay para tomar las riendas del equipo con la nómina más cara del béisbol, y la plana mayor de Los Angeles puso manos a la obra para implementarlo este invierno. Ya ha gastado decenas de millones de la inagotable chequera de los Dodgers, y eso es sólo para deshacerse de jugadores que no querían.

Quizás no sea hasta el próximo otoño que se vean los resultados de sus transacciones, pero Friedman está satisfecho con el equipo que armó.

"Nuestra meta estas vacaciones era agarrar un grupo de jugadores muy buenos, y hacer lo mejor posible por convertirlos en un equipo de béisbol de alto rendimiento", dijo Friedman, refiriéndose a un roster lleno de figuras pero que no siempre tuvo un funcionamiento ideal la temporada pasada. "Creemos que estas transacciones van dirigidas en ese sentido, y estamos emocionados por la forma en que nuestros jugadores de posición se acoplan y cómo se complementan".

Desde que Friedman reemplazó a Ned Colletti, Los Angeles se deshizo de Kemp, el veloz Dee Gordon, el torpedero Hanley Ramírez, el abridor Dan Haren, y el relevista Brian Wilson. A cambio, los Dodgers tienen una nueva pareja en segunda y el campocorto con Howie Kendrick y Jimmy Rollins, un nuevo catcher con Yasmani Grandal, el pitcher Brandon McCarthy y un puñado de relevistas.

Friedman espera que estos cambios estabilicen la defensa del equipo y solucionen varios problemas, desde el plato hasta el camerino.

Puede que los fanáticos no entiendan bien las decisiones, pero son interesantes para los jugadores involucrados.

"Siempre están tratando de mejorar", dijo Kendrick el viernes. "Siempre hay formas de mejorar. Es fabuloso llegar a un equipo que quiere mejorar".

Las transacciones no han sido baratas. Los Dodgers están pagando 32 de los 107 millones que restan en el contrato de Kemp por las cinco próximas temporadas, y pagaron casi 10 millones de dólares tanto a Wilson como a Haren para que no lancen con el equipo la próxima temporada. Incluso aportaron unos cuantos millones para pagar el salario de Gordon en Miami.

Ese tipo de inversión es posible porque los nuevos Dodgers cuentan con un enorme contrato de televisión y unos dueños que harían cualquier cosa por conquistar el primer título de la Serie Mundial desde 1988.

La temporada pasada, bajo el mando de Colletti, los Dodgers reemplazaron a los Yanquis como el equipo con la nómina salarial más alta de las mayores, 257 millones de dólares, un récord para el béisbol. La nueva dirigencia ya tiene más de 220 millones comprometidos para 2015.

Friedman sabe que el riesgo mayor fue el canje de Kemp por Grandal, un catcher que no ha logrado mucho en su carrera, más allá de una suspensión por dopaje. Kemp era popular entre los aficionados y usualmente productivo, un jugador que nació en las inferiores del club y uno de los pilares en el camerino.

"Era un jugador muy popular porque es muy talentoso en la ofensiva", comentó Friedman sobre Kempo. "Lo entendemos. Respeto mucho lo que puede hacer en el plato. Tenemos que renunciar a talento para obtener talento, y creemos que esto nos puede convertir en un mejor equipo. Nada de lo que hicimos en los dos últimos meses fue a la ligera".