¿Hay una relación entre terrorismo y trastornos mentales?

Un musulmán radicalizado mató a un soldado frente al Parlamento canadiense. Un extremista de derecha abrió fuego contra un edificio en la capital de Texas y trató de incendiar el consulado mexicano. Un individuo inspirado por al-Qaida mató a machetazos a un soldado fuera de servicio en Londres.

La policía dijo que los tres eran terroristas que actuaron por su cuenta, motivados por su ideología. Las autoridades y familiares de los individuos, sin embargo, afirman que podrían estar sufriendo trastornos mentales. Hay una buena cantidad de indicios de que los dos están en lo cierto.

Nuevos estudios ponen en duda la noción vigente desde hace décadas de que los problemas psicológicos son un componente menor en la gestación de un terrorista. Revelan, en cambio, que hay importantes vínculos entre los problemas mentales y los terroristas que actúan por su cuenta.

Académicos y las fuerzas de seguridad tratan ahora de aprovechar esas conclusiones para crear herramientas que ayuden a prevenir este tipo de ataques.

"No es nunca una cosa o la otra, ideología o problemas mentales", afirmó Ramón Spaaij, sociólogo de la Universidad Victoria de Australia que ha hecho un profundo estudio de los extremistas solitarios costeado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. "Es un cócktail peligroso".

El estudio se hizo antes del episodio en que un individuo tuvo a varios rehenes retenidos durante 16 horas en un café de Sydney y que concluyó con una balacera en la que murieron el secuestrador y dos rehenes. El primer ministro australiano Tony Abbott dijo que el atacante, el iraní Man Haron Monis, tenía "abundantes antecedentes de delitos violentos, obsesión con el extremismo e inestabilidad mental.

Ante la existencia de grupos como Estado Islámico, que están perpetrando ataques en Siria e Irak y apelando a una retórica sangrienta en la internet, las autoridades de todo el mundo están advirtiendo a sus ciudadanos sobre la posibilidad de ataques llevados a cabo por extremistas que actúan por su cuenta y que son difíciles de detectar.

El terrorista solitario "no necesita mucha organización. No hace falta mucha gente para montar una conspiración. No es algo complejo", declaró el jefe de la policía de Londres Bernard Hogan-Howe a la BBC recientemente. "Eso quiere decir que tenemos muy poco tiempo para intervenir y asegurarnos de que no se salen con la suya".

Un agente de los servicios de seguridad británicos que habló a condición de permanecer anónimo porque no estaba autorizado a hacer declaraciones dijo que muchos atacantes a menudo emiten alguna señal, pero que detectarlas es muy difícil. Agregó que los servicios de inteligencia británicos están estudiando los vínculos entre trastornos mentales y los terroristas solitarios.

La mayoría de las personas con trastornos mentales no son terroristas ni violentos y el hecho de que alguien padezca esos trastornos de por sí solo no explica el fenómeno del terrorista solitario. Algunos expertos descartan que haya algún vínculo entre las dos cosas.

Luego del asesinato de un soldado por parte de Michael Zehaf-Bibeau el 22 de octubre en Ottawa, Jocelyn Belanger, profesora de psicología de la Universidad de Quebec en Montreal, declaró ante la comisión de seguridad nacional del Senado canadiense que "creer que los individuos radicalizados están locos o les falta un tornillo es nuestro primero error en la elaboración de estrategias antiterroristas efectivas".

Nuevos estudios, no obstante, dan a entender que los terroristas solitarios son mucho más proclives a sufrir trastornos mentales que el público en general e incluso que los terroristas que se pliegan a alguna organización.

Spaaij y Mark Hamm, de la Universidad Estatal de Indiana, estudiaron los casos de 98 atacantes solitarios en Estados Unidos y comprobaron que el 40% tenía trastornos mentales identificables, comparado con el 1,5% de la población en general.

Llegaron a la conclusión de que los problemas manteles no son el único factor que empuja a una persona a cometer acciones terroristas, pero son uno de ellos.

Spaaij dijo que los trastornos mentales ayudan a "dar forma a ciertas creencias y a construir un enemigo, externalizando la culpa por las fallas de uno y transfiriéndoselas a un enemigo amenazante".

Un segundo estudio de Paul Gill y Emily Corner, del University College de Londres, analizó a 119 atacantes solitarios y una cantidad similar de miembros de organizaciones extremistas de Europa y Estados Unidos. A una tercera parte de los atacantes solitarios --casi el 32%-- les habían diagnosticado trastornos mentales, mientras que la incidencia de personas con ese tipo de males entre los afiliados a organizaciones era de solo el 3,4%,

"Los terroristas afiliados a organizaciones son gente psicológicamente bastante normal", dijeron los investigadores. Eso podría deberse en parte a que los reclutadores rechazan a las personas que parece inestables o que sospechan puedan tener trastornos mentales.

Los problemas mentales podrían hacer que sea más fácil identificar a un terrorista solitario. Gill dijo que un 60% de los atacantes que estudió filtraron alguna información e incluso a veces les comentaron sus planes a parientes o amigos.

Las autoridades estadounidenses han sido acusadas de pasarse de la raya en la búsqueda de potenciales atacantes solitarios. El FBI desbarató varios presuntos ataques en operaciones en las que sus agentes se hicieron pasar por personas que apoyan a los terroristas, aportando equipo y asesoría. Hay quienes dicen que pueden terminar induciendo a una persona mentalmente vulnerable a que haga cosas que no habría hecho si no tenía ese apoyo.

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El periodista de The Associated Press Gregory Katz colaboró en este reportaje

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Jill Lawless está en Twitter como http://Twitter.com/JillLawless