Tras un año movido, Obama busca calma en Hawai

Dejando a su espalda un año accidentado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio comienzo a su escapada invernal anual en Hawai esperando encontrar una cosa: calma.

El Air Force One tocó tierra por la noche en la base militar de Pearl-Harbor-Hickam llevando a bordo al presidente, la primera dama Michelle Obama, sus dos hijas y sus dos perros. El sábado, la familia comenzaría sus aproximadamente dos semanas de retiro lejos del jaleo de Washington en la exuberante isla de Oahu.

Las vacaciones en Hawai, donde el presidente nació y pasó buena parte de su infancia, han sido una tradición anual desde que Obama está en la Casa Blanca. Este año, el viaje se produce mientras el presidente pone fin a un caótico sexto año en el poder con algo parecido a un tono positivo.

Sus grandes aspiraciones de reformar las leyes de inmigración, educación de primera infancia y salarios tropezaron con la testaruda oposición al plan de Obama en el Congreso, y durante su mandato, los demócratas recibieron una paliza en las elecciones de media legislatura que les relegará a la minoría en el Congreso durante los dos últimos años de presidencia Obama. Sucesivas crisis en Ucrania, Oriente Medio y el África occidental requirieron la atención del presidente una y otra vez.

Sin embargo, mientras Obama preparaba su equipaje para volar a Hawai parecía animado por lo que sí logró en otros frentes, como la reanudación de las relaciones con Cuba la semana pasada tras medio siglo de antagonismo. En su rueda de prensa de final de año, Obama dijo el viernes sentirse con energía, citando indicios de progresos en la recuperación económica y sus recientes medidas ejecutivas sobre inmigración y cambio climático.

"Al entrar en el último trimestre, sueles tener un tiempo muerto", dijo Obama. "Ahora estoy deseando un tranquilo tiempo muerto, las Navidades con mi familia".

También deseó a los periodistas un "mele kalikimaka", la expresión hawaiana para desea feliz Navidad.

Por lo general, Obama pasa buena parte de sus vacaciones jugando al golf en los verdes campos de Hawai con viejos amigos y la visita ocasional de un famoso o atleta profesional. Un gimnasio en una base de marines cercana permite al presidente hacer ejercicio por la mañana temprano. Además, él y su esposa cenan fuera en restaurantes destacados en Honolulu y van con sus hijas Sasha y Malia a caminar por el monte, a la playa o disfrutar de un dulce helado hawaiano.

En los últimos años, sus vacaciones se han visto interrumpidas por crisis urgentes que en ocasiones le forzaron a aplazar su salida o regresar de forma temporal a Washington. Este año el Congreso terminó de aprobar leyes que debían firmarse justo antes de sus plazos límite, y el personal de la Casa Blanca era prudentemente optimista sobre que el viaje no se vería alterado.

Como el año pasado, los Obama pasarían sus días de asueto en una lujosa casa de alquiler en Kailua, una comunidad costera cerca de Honolulu. Obama no tiene actos públicos previstos durante su estancia, pero los isleños suelen tener ocasiones de ver al presidente y su familia en público durante su estancia.

Obama tiene previsto regresar a Washington el 4 de enero.

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Josh Lederman está en Twitter como @joshledermanAP