Investigan en Perú a activista de Greenpeace

Una fiscal peruana investiga a un argentino de Greenpeace que ingresó a las famosas líneas de Nazca durante la reciente cumbre climática de las Naciones Unidas, al tiempo que el grupo ambientalista propuso al país crear un proyecto en conjunto para proteger los geoglifos.

Kumi Naidoo, director general de Greenpeace Internacional, dijo a periodistas el jueves por la noche que la fiscal de la ciudad sureña de Nazca, Patricia Begazo, realiza una investigación preliminar al activista argentino Mauro Fernández, coordinador de la campaña Clima y Energía de Greenpeace Andino.

Mostró un documento de la fiscalía e indicó que el delito por el que se investiga a Fernández es el de "atentado contra monumentos arqueológicos", que según las leyes penales de Perú se castiga hasta con seis años de cárcel.

Sin dar demasiados detalles, Naidoo dijo también que en la reunión que sostuvo el lunes con la ministra de Cultura peruana, Diana Alvarez-Calderón, Greenpeace propuso al gobierno "trabajar conjuntamente para proteger las líneas de Nazca".

Dijo que el viernes en la tarde se presentará ante la fiscal Begazo en Nazca, donde anunciará el nombre del activista de Greenpeace responsable de la incursión a las famosas líneas preincas a principios de diciembre y del abogado que los representará en Perú.

Naidoo se disculpó nuevamente ante el país por los sucesos, y dijo que una investigación interna de Greenpeace culminará el 15 de enero para saber con exactitud todos los detalles de la incursión hasta una zona cercana a las líneas el lunes 8 de diciembre, cuando activistas provenientes de Brasil, Argentina, Chile, España, Italia, Alemania y Austria desplegaron un mensaje en grandes letras amarillas que decía: "Tiempo de cambio: El futuro es renovable", muy cerca de la figura del colibrí, en las líneas de Nazca.

Greenpeace dijo que el mensaje estaba dirigido a líderes mundiales y negociadores de más de 190 países reunidos en Lima durante la conferencia climática de la ONU, que no han tomado una acción real contra el cambio climático.

Luis Jaime Castillo, viceministro de Patrimonio Cultural, dijo a la AP un día después de la incursión que las huellas de los activistas demorarán "cientos o miles de años" en desaparecer y que la línea afectada, el colibrí, es una de las más reconocidas.

"Es el símbolo de Perú en campañas publicitarias, es una verdadera cachetada a todo lo que los peruanos consideramos como sagrado", afirmó en esa ocasión.

Las líneas de Nazca, ubicadas al sur de Lima en la costa desértica frente al Pacífico, tienen una antigüedad de entre 1.500 y 2.000 años. Son uno de los geoglifos más grandes del mundo y están reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Los estudiosos creen que pudieron ser calendarios, sistemas rituales de caminos o manifestaciones astrales.