FARC pide perdón por masacre de hace 12 años

La guerrilla de las FARC pidió perdón el jueves por su responsabilidad en un hecho de guerra de hace 12 años en el que perdieron la vida más de 100 personas.

Entre el 1 y 2 de mayo de 2002, guerrilleros de las FARC combatieron contra una unidad paramilitar y más de 200 civiles se refugiaron en el templo católico del municipio de Bojayá, en el departamento de Chocó y a unos 385 kilómetros al noroeste de Bogotá.

En medio de la confrontación, los rebeldes lanzaron un cilindro de gas que cayó en el templo con saldo de 119 personas muertas y 114 heridas.

"Ciertamente hubo un resultado nunca buscado ni querido. Declararlo hoy no repara lo irreparable, no devuelve a ninguna de las personas que perecieron ni borra el sufrimiento generado a tantas familias, sufrimiento del cual somos conscientes y por el que ojalá seamos perdonados", dijo el comandante guerrillero Pablo Catatumbo al leer un comunicado en esta capital en presencia de víctimas de los hechos de Bojayá.

Según lo leído por Catatumbo, cuyo verdadero nombre es Jorge Torres Victoria, por la mencionada masacre "lloraron los habitantes de Bojayá y lloramos también nosotros, debemos decirlo sin ofensa alguna, con transparencia y honradez, pues en dicho suceso fatídico murieron inocentes, hombres, mujeres, ancianos y niños, también entre ellos amigos y familiares de los propios insurgentes, quienes tuvieron que vivir ese horror en toda su complejidad y obscuridad".

Aunque las FARC hablan de 79 muertos, la Corte Suprema de Justicia colombiana ha dicho que en Bojayá murieron 119 personas.

El presidente Juan Manuel Santos celebró el perdón pedido por la guerrilla y dijo que "eso es lo que esperamos de las FARC y eso es lo que esperamos del proceso: que todo ese dolor que ha generado esta guerra de más de 50 años podamos dejarlo atrás, que esa fábrica de víctimas la cerremos definitivamente".

Desde fines de 2012, el gobierno de Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia adelantan en Cuba un proceso de paz para tratar de poner fin a más de 50 años de confrontaciones entre las partes.