Mujica dice refugiados no son peligrosos

El presidente de Uruguay José Mujica exhibió el martes un documento del gobierno estadounidense que indica que los seis ex detenidos en la base de Guantánamo que arribaron a su país como refugiados no tienen antecedentes peligrosos comprobados.

En una conferencia de prensa, Mujica mostró un documento del Departamento de Estado firmado por un funcionario oficial estadounidense que asegura que "no hay información" de que los seis refugiados "estuvieran involucrados en la realización o la facilitación de actividades terroristas contra Estados Unidos, o sus socios o aliados".

El mandatario agregó que, más allá del documento, "nunca dudé, por sentido común, que esta gente se estaba comiendo un fenomenal garrón (estaban pagando por algo que nunca habían hecho)". Agregó que tomó la decisión de traerlos a Uruguay porque "consideramos que era una causa justa y que había que ayudarlos". Dijo que antes de tomar la decisión consultó al presidente de Cuba, por tratarse Guantánamo de un enclave en su territorio.

Voceros de la oposición reclamaron en diversas oportunidades que el gobierno exhibiera los documentos del acuerdo celebrado con Estados Unidos para la llegada de los refugiados, y que garantizara que no eran peligrosos.

Los seis ex presos de Guantánamo llegaron el 8 de diciembre a Uruguay y tras pasar unos días en el Hospital Militar fueron alojados en una casa de la central sindical Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional del Trabajo, en un barrio de la capital uruguaya.

Cuatro de los seis hombres --cuatro sirios, un tunecino y un palestino-- se han mostrado realizando compras en el barrio, caminando por la costa y asando un cordero. Otro de los seis hombres, Abu Wael Dhiab, quien realizó una prolongada huelga de hambre antes de su liberación, es quien está en peor situación física y anímica, dijeron voceros de la central sindical. Se desplaza con muletas y es quien ha desarrollado menos contacto social dentro de la casa. Otro de los liberados, a pesar de su buen estado de salud, tampoco ha querido salir a la calle.

Dentro de la casa, los seis hombres son acompañados por funcionarios policiales y e integrantes del plenario sindical.

Todos los días son visitados por un profesor que les enseña español, mientras los integrantes de la central obrera buscan trazar un perfil laboral de cada uno de ellos para conseguirles empleo.

El sirio Ahmed Adnan Ahjan, de 37 años, en declaraciones a periodistas respondió solamente con monosílabos, o pocas palabras, mientras tomaba una taza de té. Dijo que Montevideo le gusta mucho, y que todavía no sabe si su familia vendrá ni si se radicará en Uruguay. Contó que le gustaría trabajar como joyero y que se siente feliz.

El traslado a Uruguay deja el total de reos en la prisión en 136, la cifra más baja desde su primer mes de funcionamiento en enero de 2002.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió cerrar la prisión cuando asumió el cargo pero fue obstaculizado por el Congreso, que vetó enviar a los prisioneros a territorio estadounidense por cualquier motivo e impuso restricciones sobre su traslado al extranjero.e siente feliz.

Además de Dhiab, los refugiados son los sirios Ali Husain Shaaban, 32; Ahmed Adnan Ajuri, 37 y Abdelahdi Faraj, 33; el palestino Mohammed Abdullah Taha Mattan, 35, y el tunecino Adel bin Muhammad, de 49.