Jamaica: Comisión investiga redada en barrio pobre

Adina Derby levantó la voz, enojada y acongojada, mientras recordaba la mañana en que hombres enmascarados y policías tomaron su barrio en el oeste de Kingston después de utilizar descargas de mortero para hacer volar barricadas construidas en las calles con autos chatarra y montones de madera.

"¡Vinieron con sangre en sus ojos a matar a todos!", exclamó Derby, describiendo cómo recibió un disparo en la espalda cuando trataba en vano de salvar a su hijo herido de 20 años transportándolo en una carretilla de mano a un hospital cercano.

Joan McCarthy narró haber visto a policías apresar a su sobrino y a su yerno durante una revisión puerta por puerta y haberlos llevado apresuradamente fuera de vista. Señaló que los agentes arrastraron sus cadáveres minutos después envueltos en una sábana que tomaron de la cama de ella.

Uno tras otro, los sobrevivientes del barrio marginado Tivoli Gardens están relatando a una comisión de la verdad lo que experimentaron durante uno de los incidentes más sangrientos en la historia reciente de Jamaica: la redada de 2010 para capturar al líder de una pandilla que operaba un feudo criminal que parecía intocable, hasta que Jamaica acordó de mala gana actuar sobre una solicitud de extradición de Estados Unidos.

La comisión, que inició este mes la audiencia de testimonios de residentes del barrio bajo, fue designada por el gobierno en respuesta mayormente a quejas generalizadas de que las autoridades cometieron ejecuciones sumarias y pisotearon los derechos civiles en la búsqueda de Christopher "Dudus" Coke, líder de segunda generación de la temida pandilla Shower Posse. Se prevé que agentes de la policía y militares testifiquen después de las festividades navideñas.

El panel conformado por dos jueces jubilados y un profesor universitario habrá de presentar un reporte y recomendaciones al gobernador general de la isla. No está claro aún habrá algún proceso judicial tras la etapa de testimonios, la cual se completará en un plazo de tres meses.

Al menos 76 civiles murieron durante el operativo de seguridad de mayo de 2010, y el defensor público de la nación ha dicho que 44 de ellos pudieron haber sido homicidios injustificados. Un soldado murió durante la redada.

Las autoridades han rechazado acusaciones de brutalidad. El entonces comisionado de policía Owen Ellington dijo que la ofensiva fue lanzada después que mafiosos leales a Coke dispararon contra estaciones de policía y quemaron dos por completo. Señaló que la redada y los dos meses de estado de excepción que le siguieron fueron necesarios para repeler a pandillas que habían plagado Jamaica desde mucho tiempo atrás. Ha habido una disminución importante en crímenes violentos desde entonces.

Nunca ha estado del todo claro qué sucedió dentro del complejo Tivoli Gardens una vez que comenzaron a ingresar los soldados la mañana del 24 de mayo de 2010 después que el primer ministro Bruce Golding retiró su oposición de nueve meses a la extradición de Coke a solicitud de Estados Unidos por cargos relacionados a drogas y armas. El área cubierta por la pandilla era el distrito electoral de Golding en el Parlamento. Fuerzas de seguridad sellaron las calles, confiscaron teléfonos de residentes y prohibieron a periodistas entrar a la zona, hasta que disminuyera la violencia.

En ese momento, la policía advirtió que Coke tenía un arsenal de armas ilegales dentro del barrio marginado, en el que él proporcionaba un tipo de orden fuera de la ley, y que decenas de envalentonados hombres armados habían acudido en masa al área para protegerlo.

Pero sólo se recuperaron seis pistolas inmediatamente después de la redada. Muchos conjeturaron que las fuerzas armadas jamaicanas enfrentaron de hecho mucho menos resistencia de la que aseguraron debido a que Coke y muchos de sus defensores ya habían huido, utilizando barrancas que se entrecruzan en la zona. La policía arrestó al jefe de la banda un mes después de la redada cuando él decidió entregarse.

Grupos defensores de los derechos humanos recibieron con agrado la investigación. Robin Guittard, de Amnistía Internacional en el Caribe, dijo que las audiencias podrían ayudar "a la credibilidad de todo el sistema de justicia jamaicano, el cual ha estado manchado durante años por impunidad ante abusos de las fuerzas de seguridad".

Entre las preguntas aún sin responder que la comisión pretende aclarar están: ¿Cómo se condujeron las fuerzas de seguridad durante el estado de excepción y si se violaron derechos? ¿Cómo tomó decisiones la cadena de mando respecto a la operación? ¿Tuvo Coke alguna comunicación con las autoridades jamaicanas entre el anuncio de la extradición solicitada por Estados Unidos y su arresto aproximadamente 10 meses después?

Aunque algunos residentes del oeste de Kingston esperan que la comisión pueda exponer lo que insisten son asesinatos ilegales, Marjorie Hinds, madre de seis hijos cuyo esposo fue asesinado durante la redada, dijo que cree que nada resultará de la indagatoria.

"El sistema nos trata como animales", dijo afuera de su reconstruida vivienda en Tivoli, la cual fue severamente dañada durante la redada por un proyectil de mortero disparado por los militares jamaicanos. "No creo que eso vaya a cambiar".

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David McFadden está en Twitter como: http://twitter.com/dmcfadd