California enfrenta epidemia de tos ferina

California enfrenta la mayor epidemia de tos ferina que afecta el estado en siete décadas, mientras un reciente aumento de casos plantea interrogantes sobre la efectividad de la vacuna.

Los médicos afirman que la inoculación ha disminuido el número de muertes y que, en muchos casos, la enfermedad no es tan severa, pero funcionarios estatales consideran que la protección limitada de la vacuna introducida en la década de 1990 ha provocado el aumento de los casos. Las investigaciones demuestran que no es tan duradera como la vacuna que reemplazó y un nuevo estudio insinúa que incluso podría no prevenir la propagación de la enfermedad.

La tos ferina --también conocida como tos convulsa-- recrudece cada tres a cinco años y la anterior epidemia en California fue en 2010, pero pese a una enérgica campaña de salud pública, el actual brote es peor.

Un total de 9.935 casos fueron reportados al Departamento de Salud Pública de California entre el 1 y el 26 de noviembre, el mayor número en 70 años. Los casos incluyen el de un infante que murió. También han ocurrido brotes en escuelas primarias y secundarias.

La infección bacterial causa tos descontrolada y violenta, que a veces dificulta la respiración.

El condado de San Diego es una de las áreas más afectadas con 1.819 casos reportados en lo que va del año.

"Tenemos que retrotraernos a la década de 1940 para encontrar más casos", afirmó el doctor Eric McDonald, director médico de la sección de epidemiología e inmunización de los servicios de salud pública en el condado de San Diego.

En esa época la tos ferina era más común, con cientos de miles de enfermos anuales y miles de muertes, pero después de la introducción de la vacuna en la década de 1940, los casos disminuyeron a menos de 5.000 por año. Esa vacuna fue reemplazada en la década de 1990 debido a sus efectos secundarios, que incluían dolor e inflamación por la inyección, además de fiebre. La nueva vacuna es parte del arsenal regular para niños y refuerzo en adultos.

El año pasado fue el peor a nivel nacional en seis décadas. Las autoridades de salud pública recibieron informes de más de 48.000 casos, incluso 18 muertes. Este año el número de casos reportados en toda la nación bajó a 20.000.