Xnet revoluciona lucha contra corrupción en España

La fachada que se ve desde la calle con un decadente letrero que dice "Conservas" aparenta ser una tienda de alimentación abandonada en un barrio conflictivo de Barcelona. Pero en su interior esconde a un grupo de activistas armados de internet y la ilusión de cambiar las cosas.

Se han propuesto acabar con una corrupción política y empresarial que muchos ven fuera de control en España. Y quieren exportar el modelo a otros países.

Xnet es una plataforma que bebe del aprendizaje de Wikileaks. Pero con identidad propia y tres líneas de actuación: activismo, política y frente judicial. Más de 200 voluntarios están implicados. El Buzón X, virtual, de denuncia ciudadana creado hace tres meses ha pagado años de trabajo con la filtración de algunos de los escándalos de corrupción más sonados del país.

"Xnet es una guerrilla pacífica", dijo Simona Levi, portavoz y una de las fundadoras de la organización, a The Associated Press. "Somos una evolución de lo que ha sido Wikileaks".

En un momento en el que la justicia investiga numerosos casos de malversación de fondos públicos que salpican a los principales partidos del país y miembros de la familia real, muchos funcionarios y trabajadores han encontrado en esta plataforma virtual una forma segura de exponer irregularidades.

La organización obtuvo documentos que ayudaron a probar el gasto de 15 millones de euros (18,6 millones de dólares) en ocio, compras personales y artículos de lujo realizado por directivos de Bankia con tarjetas de crédito no declaradas a Hacienda. El sistema operaba con normalidad meses antes de que la entidad financiera fuera nacionalizada por el riesgo de quiebra en 2012. El agujero de Bankia superaba los 20.000 millones de dólares.

La alarma social que despertó el caso, ahora bajo investigación judicial, forzó la primera disculpa pública del presidente Mariano Rajoy en tres años de mandato por la corrupción que golpea el país. Pero además se llevó por delante la reputación de Rodrigo Rato, ex presidente del banco, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional y ex ministro de Economía.

"La ciudadanía hoy quiere saber qué está pasando en todos los ámbitos de su vida y en todas las decisiones que se toman a nivel político, a nivel empresarial y en sus organizaciones. Y para conseguirlo están utilizando las nuevas tecnologías", explicó Eva Moya, experta en ciberseguridad e inteligencia de la empresa S21SEC en España.

El ciberactivismo es un canal que ha permitido presionar a líderes mundiales desde Wikileaks o las más recientes revelaciones del analista estadounidense Edward Snowden. En opinión de Moya estos movimientos deben ser respetuosos con un marco legal todavía muy cambiante y que se adapta constantemente a las circunstancias.

Entre cinco y 10 personas se reúnen a diario en su refugio del Raval de Barcelona, un barrio golpeado por la prostitución y las drogas en el centro de la ciudad. El local de techos altos y paredes blancas desconchadas es amplio en su parte central, donde unas mesas inundadas de tazas de café vacías son la única decoración visible. El ambiente es silencioso y de concentración como en cualquier otra oficina. No hay calefacción y solo un radiador eléctrico amaga con calentar algo el espacio.

Todos los activistas tienen empleos y sacrifican el poco tiempo libre que les queda colaborando con la causa. El buzón que gestionan con dos redes de internet recibe unas 60 denuncias semanales. Está pensado para garantizar el anonimato de la fuente de la manera más sencilla pero segura posible. El denunciante debe entrar en la red Tor para ocultar su identidad o IP (Internet Protocol) si quiere enviar un correo.

Solo activistas con el título de periodismo acceden a esa bandeja de entrada, porque la ley ampara el derecho del profesional a preservar la identidad de la fuente ante un tribunal. El primer filtro suele descartar el 90% del material, que contiene cotilleos, asuntos que ya son públicos, denuncias sin pruebas o simplemente información de carácter personal proveniente de parejas o amantes despechadas. Sobre el 10% restante considerado de interés se elabora un informe que se envía a un segundo buzón al que sí entra el resto de miembros de Xnet, que ve la información sin conocer al informante.

Sobre la seguridad, dicen no sentir miedo ni temen la vigilancia policial. Pero las conversaciones referidas a su trabajo se realizan siempre a través de aplicaciones con sistemas de comunicación encriptados.

"Todo esto del hacker que entra en los sistemas de una empresa y roba la información forma parte más de la mitología de Hollywood que como se trabaja en realidad", relató Sergio Salgado, otro de los activistas de Xnet. "Sabemos que los sistemas están vigilados tras el caso Snowden. Tenemos que tomar precauciones, pero lo que hacemos es público".

Los medios de comunicación suelen recibir las filtraciones y trabajan sobre ellas. La fuente original elige entre dar la cara o guardar el anonimato. La organización no reniega de personarse judicialmente en una causa a diferencia de lo que hacía Wikileaks. El brazo judicial de Xnet se llama "15MpaRato" (un juego de palabras) y se querelló contra Rato por el caso Bankia gracias a una colecta popular que recaudó más de 20.000 euros (24.785 dólares) en un día. El gobierno sólo actuó después de la querella.

En Benalmádena, un municipio de 70.000 habitantes al sur del país, consiguieron la imputación de seis ediles de la corporación acusados del presunto robo de 250.000 euros (309.830 dólares) del comedor social para personas necesitadas.

"Actuamos en el flanco mediático pero también el jurídico", dijo Levi. "Para nosotros es muy importante que las herramientas de Xnet sirvan para tener victorias concretas, precisas y a corto plazo y que la gente vea que denunciar la corrupción vale la pena".

Levi, de 48 años e italiana de nacimiento, dedica los ratos libres que le deja el activismo a su otra gran pasión: el tango. Era directora de teatro pero siempre se interesó por nuevas formas de democracia. Vivió de cerca el nacimiento de Wikileaks a principios del 2000 y conoció a Julian Assange en el Computer Chaos Congress de Berlín, el mayor foro de este tipo de iniciativas. Lanzó Xnet para defender la libertad cultural en internet en 2008.

El proyecto dio un giro radical el 15 de mayo del 2011. La crisis económica española prendió en el llamado movimiento de los "indignados". Decenas de miles de personas, jóvenes en su mayoría, tomaron las calles reclamando más transparencia y un cambio en las instituciones. En las asambleas que realizaban en las plazas, gente como Salgado trabó contacto con compañeros como Pau López. Navegaban en las mismas páginas y compartían idénticas inquietudes. Todos se enrolaron en Xnet.

López es decorador de interiores por el día y activista en redes sociales de noche. Pidió reducir su contrato laboral para dedicar más tiempo a Xnet. Lo mismo ocurre con todos los voluntarios de la organización. El local desde el que trabajan es propiedad de Levi y todo lo que recaudan es para contratar abogados o mantener su sistema informático.

"Hemos hecho sacrificios personales fuertes", dijo López. "En los últimos tres años me he cambiado cinco veces de piso y me he separado dos veces".

"El 15-M lo replanteó todo, también en lo personal", agregó.

Los objetivos políticos de Xnet están recogidos en el manifiesto "Democracia y punto", que pide mayor transparencia institucional, "wikilegislación" (que la sociedad civil puede intervenir en el proceso legislativo) y el llamado voto permanente para refrendar a los cargos electos y las leyes más importantes. Para dar sentido a la estrategia fundaron el Partido X, una fuerza política que obtuvo poco más de 100.000 votos (0,64 en las últimas elecciones al Parlamento europeo en mayo.

La experiencia de Xnet se sumará a un proyecto internacional bautizado con el acrónimo PILA (Plataforma Internacional de Lanzadores de Alertas), que verá la luz en las próximas semanas. Uno de los abanderados de la iniciativa es Herve Falciani, cuyo nombre dio la vuelta al mundo al extraer información sensible de clientes de la filial del banco HSBC en Suiza.

El objetivo es integrar organizaciones y activistas como Xnet en otros países y crear una base de datos internacional de filtraciones anónimas que facilite el rastreo de la corrupción en todo el mundo.

"Cuando había comenzado esto hace muchos años tenía muchas dudas, pero ahora veo que es solo el principio y que vamos a hacer cosas cada vez más grandes", dijo Levi.