Cuenta atrás en campamento activista en Hong Kong

Los manifestantes pro democracia de Hong Kong, que están viendo reducirse sus números, prometieron el miércoles quedarse hasta el último minuto antes de que las autoridades los desalojen de una autopista donde llevan más de dos meses acampados.

A menos de un día de que empleados judiciales asistidos por la policía les expulsen del lugar, docenas de activistas y cientos de tiendas permanecían en una calle antes llena de tráfico. El campamento se encontraba ante la sede de gobierno de esta ciudad china, que cuenta con un régimen especial de administración.

Muchos otros partidarios, así como turistas y empleados de oficinas, visitaron el lugar para aprovechar su última oportunidad de hacer una fotografía de recuerdo del llamado "Movimiento Paraguas", por uno de los métodos preferidos de sus miembros para defenderse del gas pimienta de la policía.

El amplio campamento del barrio del Almirantazgo, situado junto al distrito financiero, se ha convertido en el núcleo simbólico del movimiento de protesta, que el miércoles cumplió 74 días.

El 28 de septiembre, miles de manifestantes indignados por la prolongada detención de destacados líderes estudiantiles tomaron la calle para enfrentarse a la policía, que lanzó docenas de rondas de gases lacrimógenos en un intento por dispersarlos. Pero eso sólo avivó el descontento público y dio comienzo al movimiento, que llegó a incluir otros dos puntos de protesta.

Los manifestantes, liderados por estudiantes, rechazan las restricciones impuestas por Beijing a las primeras elecciones para designar al líder de la ciudad, previstas para 2017. Sin embargo, no han logrado ninguna concesión del gobierno de Hong Kong.

"Cuando vengan mañana, creo que será una lástima", dijo Pang Tsz-kwan, un conserje de 35 años. "Nos hemos quedado tanto tiempo en este lugar que he llegado a sentir un gran afecto por él, y no quiero marcharme".

"Espero quedarme hasta el último segundo", dijo Pang, señalando que se presentaría voluntario con equipos de primeros auxilios para atender a cualquiera que saliera herido en la operación.

La número dos del gobierno local reanudó las peticiones a los manifestantes para que se marchen. La secretaria jefe Carrie Lam advirtió a la gente que no sigan las convocatorias de los líderes estudiantiles, que pidieron a los que acudieron a las primeras marchas del movimiento que vuelvan al lugar.

"Esto es del todo indeseable, porque una vez se ponga en marcha la operación policial, y sabiendo muy bien que hay algunos elementos radicales entre los manifestantes, la confrontación podría volverse inevitable", dijo Lam.

El gobierno dijo que el complejo administrativo cerrará el jueves durante todo el día y sus 3.000 empleados no tendrán que acudir a trabajar mientras la policía realiza la operación.