Gobierno espera a familias de presos de Guantánamo

El gobierno uruguayo espera que los seis presos detenidos durante 12 años en la base estadounidense de Guantánamo que llegaron el domingo a Uruguay se instalen aquí con sus familias, dijo el lunes el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro.

"Como les pasó a nuestros abuelos y nuestros padres: un laburito (empleo), laburar (trabajar) para parar la olla, traerse a la familia, vivir en paz, sentarse en la tribuna del estadio, hacerse hincha de algún cuadro (de fútbol)", dijo el ministro a radio Carve respecto a cómo visualiza el futuro de los seis refugiados que fueron trasladados a Uruguay como parte de un acuerdo de reubicación con el gobierno de Estados Unidos.

Fernández Huidobro dijo que los seis hombres --cuatro sirios, un tunecino y un palestino-- recibirán ayuda del gobierno para conseguir empleos en empresas privadas, de acuerdo con sus oficios. Y negó que tuvieran nexos con el terrorismo islámico: "Estados Unidos firmó que no hay nada contra ellos. Si no, estaban muertos. ¿Qué se cree, que estarían vivos"?, afirmó en la entrevista radial.

La oposición reaccionó al traslado con moderadas críticas. El senador Ope Pasquet, del Partido Colorado, dijo en su cuenta en Twitter que "por razones humanitarias, estoy de acuerdo en dar asilo a presos de Guantánamo. Pero el gobierno debió informar, por lo menos, al Parlamento". Y recordó que los acuerdos entre países requieren "aprobación parlamentaria".

Uno de los refugiados, el sirio Abdelhadi Omar Faraj, escribió una carta abierta al pueblo uruguayo que su abogado Ramzi Kassem dio a la Associated Press. En ella Faraj agradece a los uruguayos, al presidente José Mujica y a la embajadora de Estados Unidos en el país Julissa Reynoso.

"En cuanto a mí y los otros prisioneros, deseo asegurarle a todos los uruguayos, incluyendo el gobierno uruguayo, que brindaremos solo buena voluntad y contribuciones positivas a Uruguay mientras aprendemos español y rehacemos nuestras vidas aquí", sostiene Faraj en su misiva.

Además, cuenta haberse hecho hincha de la selección de fútbol local: "He seguido durante mucho tiempo a la Celeste y tenía la esperanza de echarle porras desde Uruguay durante esta última Copa Mundial. Aunque esto no resultó posible, ¡espero poder seguir sus logros con el pueblo uruguayo en la próxima Copa América!".

Faraj dice haber sido mecánico y carnicero en Siria y haber emigrado a Irán para evitar el servicio militar obligatorio de dos años de su país. Según su relato, como Irán no le gustó decidió emigrar a Afganistán, de donde huyó a Pakistán por temor a ser muerto en las guerras de facciones que asolaban a ese país en 2001.

Contó que cuando llegó a la frontera con Pakistán fue detenido por soldados paquistaníes, que lo entregaron a miembros del ejército estadounidense a cambio de una recompensa, quienes lo mantuvieron preso por seis meses en Afganistán. Dijo haber sido torturado. Añadió que el 8 de junio de 2002 guardias estadounidenses "me vistieron con un overol y zapatos anaranjados, guantes gruesos para quitar cualquier sentido de tacto, orejeras a prueba de sonido, gafas opacas y una mascará quirúrgica, y me encadenaron dentro de un avión", hasta llegar a la Bahía de Guantánamo, en Cuba.

Faraj estuvo 12 años preso en Guantánamo "en condiciones crueles, sin cargos, juicio o proceso justo", según denuncia en su misiva. "Si no hubiera sido por Uruguay, hoy aún estaría en ese agujero negro en Cuba".

El traslado deja el total de reos en la prisión en 136, la cifra más baja desde su primer mes de funcionamiento en enero de 2002.

Obama prometió cerrar la prisión cuando asumió el cargo, pero fue obstaculizado por el Congreso, que vetó enviar a los prisioneros a territorio estadounidense por cualquier motivo, incluso juicios, e impuso restricciones sobre su traslado al extranjero.